
Los retos de la educación sobre el escenario
La Conquista del Polo Sur nos deslumbró como su trilogía sobre «mujer, historia e identidad»Nadia (2014), Claudia (2016) y Raphaëlle (2018)—, un teatro documental en primera persona construido a partir de testimonios que trazan su autobiografía sobre el escenario, alternados con proyecciones y pequeñas escenas de ficción. Todo ello cohesionado por una dramaturgia que amplía el foco para plantear cuestiones de interés y alcance sociopolítico. Ese formato íntimo, aliado con el rigor y la honestidad, destila y condensa una emoción genuina.

La exploración de las relaciones entre individualidad y colectividad a través de un lenguaje que combina documental, poesía visual y teatro se ha convertido en el sello de la compañía. Lo encontramos también en piezas como MIVIÓN. Radio Sarajevo (2021), Guardianas del corazón de la Tierra (2023) y Los objetos flotantes (después de la tormenta) (2026).
Fascinación por el aprendizaje
Su nuevo proyecto nace como un homenaje a los maestros ya los niños, con la mirada puesta en los retos de la educación.
Hijo de una maestra vocacional e intérprete de italiano para la Asociación de Maestros Rosa Sensat, el creador teatral Carlos Fernández Giua —director y codramaturgo del montaje junto a Irene Vicente Salas— ha sentido desde siempre una gran fascinación por el proceso de aprendizaje. Al mismo tiempo, es consciente de que el sistema educativo de nuestro país arroja carencias estructurales y una cierta desorientación: los continuos cambios en los planes de estudio no han permitido construir ni consolidar una tradición educativa.

Nacidos libresel último proyecto que presentan en el Grec, reúne sobre el escenario a un actor, Manel Barcelóque encarna distintas figuras históricas de la teoría y la práctica educativa, ya seis testimonios o «expertos de la vida real»: profesionales de la educación que comparten preguntas, inquietudes, miedos y esperanzas. La mirada de los alumnos aparece a través de recursos audiovisuales.
Auscultar el presente, projectar el futuro
Las distintas posiciones se confrontan mediante recursos como la coralidad y la sincronía, dentro de una puesta en escena muy variada que enfatiza la idea de jugar y construir, al tiempo que nos interpela sobre el modelo de ciudad que queremos y el lugar que ocupa en ella la educación. En este sentido, resulta especialmente sugerente el contraste entre el recinto de la antigua prisión Modelo, hoy resignificado como espacio de memoria, y su proximidad a la Escuela Xirinacs.

La intención de este espectáculo, abiertamente humanista -un “canto escénico a la idea de la educación como crecimiento”-, es que el público salga del teatro valorando el trabajo del colectivo docente y reconociendo la maravilla que supone aprender. Fernández Giua tiene claro que combinar una capa informativa con otra emocional ayudará a empatizar con la labor de los maestros, así como a comprender que no podemos permitirnos desaprovechar el enorme potencial de nuestros niños, adolescentes y jóvenes.
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