Realidad inmersiva para mejorar la intervención psicosocial con jóvenes


El sufrimiento emocional de los jóvenes no siempre puede apaciguarse desde la terapia convencional. A veces el desgaste, la frustración o la distancia entre paciente y terapeuta hace que los jóvenes desconecten de los procesos psicológicos o psicuátricos, algo que desde Suara Cooperativa han querido darle la vuelta con una metodología innovadora: la realidad inmersiva.

Lo hacen a través de los proyectos EMOTIO y RESILIENTES, articulados en torno al modelo de traumaterapia sistémica de Barudy y Dantagnan, y que cuentan con la experiencia de los profesionales de la atención a la salud mental de la cooperativa, así como a la metodología inmersiva desarrollada por el Social Digital Lab de Suara y Broomx.

En las salas inmersivas, la persona es un sujeto activo que se expone y revive estados emocionales o situaciones con la guía y atención de educadores y psicólogos, lo que permite la reestructuración cognitiva, integración y modulación emocional. El estímulo audiovisual facilita la simulación de experiencias para acompañar al proceso terapéutico. El trauma complejo, que a menudo bloquea las áreas del lenguaje del cerebro, encuentra en el código visual una vía de expresión no invasiva, tal y como aseguran desde Suara.

Sunna Miwa Anderson, usuaria del proyecto EMOTIO, reconoce que la terapia convencional todo el proceso parte del lenguaje hablado, mientras que la terapia inmersiva permite realizar un trabajo “más sensitivo” a través de las visualizaciones, que no necesita “verbalizar” las experiencias o traumas, lo que se puede trabajar desde otros ángulos. “Es muy vivencial, es como un viaje a través de imágenes para realizar un recorrido emocional”, destaca Miwa.

Así lo constata Xavier Vinuesa, director del proyecto EMOTIO, quien explica que el trabajo se realiza a partir de imágenes proyectadas que permite al joven “sentir aspectos muy diferentes a todo que ha sentido en cualquiera de las terapias que ha podido hacer”.

Para Vinuesa, esta tecnología permite desarrollar un “vínculo terapéutico rápidamente”, lo que consigue una buena adherencia al tratamiento. “Son jóvenes que siguen asistiendo a las sesiones terapéuticas”.

Vinuesa también destaca que a través de la terapia inmersiva se favorecen las técnicas de relajación como el mindfulness de forma más rápida a través de la imagen.

“El proceso ha sido alucinante”, destaca Vinuesa, y Miwa lo corrobora: “Para mí ha sido una experiencia muy positiva y me ha ayudado mucho a abrir la mente, rompiendo la resistencia que tenía con las tecnologías”.


Este artículo forma parte de la colaboración del Social.cat con el proyecto Pájaro de Fuego en Nou Barris, Sant Andreu y Gràcia, y cuenta con el apoyo de:

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