
Pobreza “enquistada”: estos son los factores que dificultan la inclusión social de miles de personas
La pobreza es una realidad cronificada en Cataluña, tal y como ponen en evidencia los datos que este jueves ha presentado Cáritas Cataluña a partir de su Memoria 2025. El documento, que recoge la acción desarrollada por las diez Cáritas diocesanas en territorio catalán, alerta de que la pobreza no responde únicamente a una falta de ingresos, sino a la falta de ingresos de inclusión social”.
Según Cáritas, estos factores que hacen que la pobreza esté “enquistada” en nuestro país son tres: el acceso a una vivienda digna, las consecuencias de la situación administrativa irregular de miles de personas y el debilitamiento de los vínculos sociales y comunitarios.
Así, según la entidad, la vivienda sigue siendo el principal factor de exclusión social. Más de la mitad de los hogares acompañados (55%) no disponen de una vivienda digna y casi siete de cada diez tienen dificultades para asumir los gastos de la vivienda o de los suministros básicos. “Esta situación obliga a muchas familias a recurrir a soluciones residenciales cada vez más precarias. El realquiler, que hace quince años era una realidad casi inexistente, se ha convertido en la opción habitual para uno de cada tres hogares acompañados por Cáritas, y en muchos casos pasa de ser una solución transitoria a convertirse en permanente”, alerta la entidad.
Por su parte, Cáritas también señala el incremento de las personas en situación administrativa irregular, que ya representan el 46% de las personas atendidas. “Esta situación impide el acceso efectivo a derechos fundamentales, dificulta la incorporación al mercado laboral y condena a muchas personas a una vulnerabilidad que podría evitarse con políticas de inclusión más eficaces”, destacan
En este sentido, la entidad destaca que durante el proceso extraordinario de regularización que apenas ha finalizado, y aún con datos provisionales, ha acompañado a alrededor de 7.500 personas en sus procesos de regularización y ha realizado los trámites de más de 4.000 personas, una tarea que continuará con el acompañamiento a los itinerarios de inserción laboral, para intentar que puedan mantener esta situación regular.
Pobreza con rostro de mujer
Otra cuestión que Cáritas pone sobre la mesa es que la pobreza sigue afectando especialmente a las mujeres, que representan al 58% de las personas acompañadas, ya las familias con niños y adolescentes. De hecho, en más de la mitad de los hogares atendidos viven niños y adolescentes. “Preocupa especialmente porque compromete la igualdad de oportunidades y perpetúa la transmisión intergeneracional de la pobreza”, dicen.
En el ámbito laboral, la entidad señala que la recuperación del empleo todavía no se ha traducido en una real inclusión. “El 60% de las personas acompañadas se encontraban en paro y una de cada cinco tenía un trabajo precario, una situación que evidencia que disponer de un trabajo ya no garantiza poder desarrollar un proyecto de vida digno”, insisten.
Ante esta realidad, Cáritas defiende que la respuesta no puede limitarse a cubrir necesidades básicas. “El acompañamiento debe ser integral y poner a las personas en el centro, promoviendo procesos que garanticen el acceso a los derechos, la autonomía personal y la participación comunitaria”, apuntan.
Por este motivo, Cáritas Cataluña pide un compromiso decidido de las administraciones
públicas para ampliar el parque de vivienda social y garantizar el acceso a una vivienda digna, y reclama que se apruebe la proposición de ley de medidas transitorias y urgentes para hacer frente al sinhogarismo y erradicarlo. La entidad considera clave el apoyo de las administraciones a las familias con niños y adolescentes, y pide que se implemente la prestación universal por crianza, la gratuidad y universalidad de la etapa educativa de los 0-3 años, así como las actividades extraescolares.
Reconstruir los vínculos sociales
Por otra parte, la entidad considera imprescindible reconstruir los vínculos sociales, porque las redes familiares, vecinales y comunitarias son un factor determinante para prevenir y superar las situaciones de exclusión. “La lucha contra la pobreza es una responsabilidad compartida que requiere comunidades capaces de acoger, cuidar y generar oportunidades”, aseguran.
Durante el 2025, las diez Cáritas diocesanas acompañaron a 86.128 hogares, donde vivían 199.571
personas, a través de 2.084 proyectos desarrollados en todo el territorio catalán. Esta acción fue posible gracias al compromiso de 11.110 voluntarios, 674 profesionales contratados y 18.103 personas y empresas colaboradoras. En total, Cáritas destinó 53 millones de euros, de los que el 82% se dedicaron directamente a la acción social.
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