
Muere Jordi Madern, alma de las pastelerías Foix y primo del poeta
Cultura
Jesús Maestro
Este viernes ha muerto Jordi Madern, a 88 años, responsable de las pastelerías Foix y un personaje entrañable de Sarrià. Su figura, siempre impecablemente vestida, y su personalidad amable y siempre atento a saludar e intercambiar cuatro palabras, ya no la encontraremos en las calles de la villa. La misa exequial será el domingo a las 9h de la mañana en la parroquia de San Vicente.

Jordi era primo del poeta Josep Vicenç Foixquien se encargó de agrandar y dar carácter a la Pastelería Foix de Sarrià, fundada por su padre en 1886, hace 135 años. Jordi, desde niño, se vinculó al obrador de la pastelería que nunca dejó. En vida del poeta, fue un puntal por el negocio y, tras su muerte, dio empuje necesario para mantener las pastelerías y, sobre todo, la Fundación JV Foixfundada en 1991 por Jordi y otros colaboradores, siguiendo instrucciones del poeta que había fallecido pocos años antes, en 1987. Tiene como objetivos principales los de recoger toda la obra, los documentos y los bienes personales del poeta con el fin de conservar y difundir la obra.
La identificación de Jordi con la Fundació fue casi biológica, ya que la sede estaba en la misma casa de Jordi, en el vecindario del Pie del Funicular. Para tener orden de papeles, documentos, manuscritos y otros muchos objetos, Jordi contó con la ayuda especializada de Margarida Trias, una persona que ha hecho tándem con Jordi para ir publicando anualmente un libro con obra del poeta, convocar muchos actos para tener presente la obra y la presencia de Foix. Este año, por ejemplo, se ha publicado una obra monumental que, en dos volúmenes, ha reunido prácticamente toda la obra fojanacon una cuidada edición a cargo de Jordi Cornudella.
Y hace poco, el 19 de mayo, se estrenó en el Teatro de Sarrià la obra El Instant y las dejas del sueño. Fojo por sí mismodonde el poeta nos muestra el Sarrià de su tiempo. Ese día fue el último que tuve el gozo de saludar a Jordi.
Estas iniciativas y muchas más no habrían sido posibles sin el apoyo de Jordi Madern, que no se redujo a la pastelería ya la fundación, sino que se extendió a todas las entidades e iniciativas culturales del barrio. ¡Todos le debemos mucho a Jordi! Descanse en paz.