
Indigest sirve un musical con espíritu de Santos
La noche del músico alto renace un año más en el Festival Grec. Un mismo guión y pocos cambios. Eso sí, más experiencia, que en las artes escénicas siempre se agradece.
Comemos y charlamos, a riesgo de indigestarnos, Carlos Pedragosa. El y Jordi Oriol firman la dirección de este tándem de noche -y de día-, de música -y de texto-, que nació cuando Leticia Martín Ruizdirectora del Festival Grec, las propuso unir la Compañía Indigest y la Banda Municipal de Barcelona.
Pedragosa firma la dramaturgia y, junto a Marco Permanyer —“que se dedica más a las proyecciones, pero que también escribe mucho”—, ha quitado el peso del montaje, siempre con la validación de Oriol.
¿Qué es teatro musical y qué no lo es?
Dice Pedragosa que “el primer motor” era hablar “sobre los límites del género”. “¿Qué es teatro musical y qué no es teatro musical?”. El punto de partida fue darse cuenta de que el género “incluye a Carlos SantosY, como es un referente de Indigest y Jordi Oriol codirigió el último espectáculo que hizo Santos, pensaron que podían crear una pieza que se nutriera de su espíritu.
El proceso, sin embargo, tenía condicionantes. “No podíamos escoger cualquier cosa del repertorio musical; tenían que ser arreglos que ya estuvieran hechos. Esto fue muy estimulante”, explica. El director de la banda, José Rafael Pascual-Vilaplanaproponía piezas, y también encargaron a Jordi Cornudella los arreglos de Mar y cielo y Money Moneyde Cabaret.

La primera premisa fue que el repertorio fuera lo más ecléctico posible y que no se limitara al musical de Broadway. La idea embrionaria era situar la acción en un simposio sobre qué es el género. A partir de ahí, Pedragosa sintió también la necesidad de hablar de “la ciudad que muere” e inventó una trama alrededor de un macroproyecto urbanístico que quiere remodelar el Paral·lel y Montjuïc para convertirlos en el Eurobroadway, en referencia a Eurovegas.
El proyecto ficticio está gestionado por un fondo estadounidense de dudosa reputación. “Me interesaba confrontar la idea de cómo los dineros pueden pasar por encima de la cultura”, explica Pedragosa, “y que cuando la cultura queda supeditada a la mercantilización representa la muerte de la cultura”.

De cara a esta nueva entrega de la propuesta, Pedragosa explica que la voluntad es consolidar el espectáculo. La dramaturgia se mantiene, aunque no descarta alguna nueva referencia a la actualidad, “que desgraciadamente sea igual o pitjor”.
El recuerdo más emocionante del año pasado tiene que ver con la Banda Municipal de Barcelona. “La gran satisfacción de La noche del músico alto fue cómo salieron los músicos de la banda cuando terminamos. Abrazos, agradecimientos… porque entraron en el juego”, dice Pedragosa. Para el dramaturgo, esta complicidad tiene que ver con el universo escénico de Indigest: “Por el tipo de teatro que hacemos, hay que ser un poco niño, con ganas de jugar como una criatura”.
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