el agua del río se incorporará al suministro doméstico de las hogares


Barcelona beberá agua del Besós desde otoño: el agua del río se incorporará al suministro doméstico de las casas

El agua procedente del río Besòs llegará por primera vez a las grifos de las casas el próximo otoño. Hasta la fecha, la estación potabilizadora de la zona (ETAP Besòs) se había limitado a tratar los recursos hídricos extraídos de pozos y acuíferos subterráneos. Sin embargo, la notable mejora en la calidad del caudal fluvial permitirá integrar el agua del propio río en el sistema de distribución ordinario tras recibir el tratamiento adecuado.

La medida se implementará una vez que los parámetros del agua hayan alcanzado los niveles necesarios para garantizar su incorporación segura al proceso de potabilización. Esta iniciativa representa un punto de inflexión en el aprovechamiento de los recursos de la cuenca, que históricamente estuvo asociada a altos niveles de degradación ambiental y que ahora se prepara para diversificar las fuentes de abastecimiento urbano.

Garantías de seguridad y nuevos tratamientos

Los responsables técnicos aseguran que la realidad actual del río dista mucho de la imagen de contaminación del pasado. Para ofrecer total seguridad en el consumo humano, el agua captada del Besòs no sólo se someterá a los mismos procedimientos de limpieza que ya reciben las aguas subterráneas y las del Rec Comtalsino que incorporará una fase adicional de ósmosis inversa, un método idéntico al empleado en la desalinización del agua marina.

Actualmente, la planta potabilizadora procesa un volumen de 300 litros por segundo. La planificación técnica contempla un aumento escalonado de esta capacidad en las próximas estaciones:

  • Verano: Se duplicará el potencial actual hasta alcanzar los 600 litros por segundo, gracias a la aportación de dos nuevos pozos ubicados en Moncada y los caudales del Rec Comtal.
  • Otoño: Se sumarán los primeros 200 litros por segundo provenientes directamente del río Besòs, elevando la capacidad máxima de la infraestructura a un total de 800 litros por segundo.

Esta primera fase funcionará como una prueba piloto dentro de un proyecto a largo plazo. Las previsiones de la compañía Aigües de Barcelona estiman que en un período de diez años la cuenca del Besòs tendrá la estructura necesaria para depurar, regenerar y potabilizar de forma integral, reduciendo la dependencia directa de las precipitaciones ante futuros episodios de escasez.

La finalización de los trabajos en la planta también generará repercusiones positivas para el ecosistema fluvial. Una parte del agua regenerada de origen depurado se reservará para fines estrictamente medioambientales, centrados en incrementar el caudal ecológico actual del río y en recargar los acuíferos subterráneos para compensar las extracciones de agua freática que se realizan en la zona.



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