
Las mieles más beneficiosas para la salud y las plantas de donde provienen

La vida de la abeja y la producción de la miel dependen totalmente de la vegetación, pues las plantas son su única fuente de alimento; sin embargo, no todas son útiles para las abejas, ya que sólo algunas de ellas son calificadas de melíferas. La miel tiene numerosas aplicaciones medicinales -ad medicamenta utiliter- y es, a la vez, muy beneficiosa y nutritiva para el buen funcionamiento del organismo humano.
De plantas melíferas, en la Península Ibérica, hay un número bastante significativo. Se ha identificado un conjunto de unas 260distribuidas en las comarcas meleras de los territorios hispanos y que son asiduamente visitadas por la abeja de la miel (lato. Apis melifica). De las plantas melíferas destaca de forma particular la flor delalmendro (lato., Prunus amygdalus), que florece muy tempranamente al empezar la primavera. Esta floración oscila entre quince días y un mes si no hay heladas.
La flor del almendro, junto con la rabaniza blancaaporta a las abejas el primer néctar y polen, y con esta flor tan temprana se reanuda la vida de las colmenas. A partir de la flor de almendro las abejas obreras elaboran una miel muy sabrosa, pero de un paladar algo amargo. La miel de almendro es muy recomendable para las enfermedades de la piel, y también como remedio preventivo de los gusanos intestinales.
La rabaniza blanca (lato., Diplotaxis erucoides) es una planta muy abundante en nuestra geografía y su flor aporta una gran cantidad de polen y de néctar a la abeja en tiempo de invierno, cuando en nuestras comarcas hay poca flor, ya que la rabaniza blanca empieza a florecer después de las lluvias otoñales y su floración llega hasta finales de marzo. Las abejas, de la rabaniza, hacen una miel que resulta muy apta para las prácticas terapéuticas, y también es una miel bastante interesante en la gastronomía, de un gusto bastante parecido a la mostaza.
De la flor deacacia (lato., Robinia pseudoacacia) las abejas hacen una miel de textura muy fina, de un color amarillo claro, y de un sabor suave. Esta miel goza de efectos laxantes y aporta al organismo una cantidad bastante notable de hierro y, por este motivo, la miel de acacia es muy recomendable para afrontar y curar los resfriados y las situaciones de debilidad corporal y anemia.
Una mención especial debe otorgarse al brezo o chip (lato., Erica multiflora) que, habitualmente, suele florecer a principios de septiembre hasta diciembre. Al ser una planta de larga floración, y ser tan abundante en los bosques de nuestra casa, permite a las abejas hacer una miel monofloral. La miel de brezo se caracteriza por ser agraciada por los contenidos de calcio, potasio y hierro y goza de unas propiedades medicinales que la hacen depurativa y antirreumática.
Su color ligeramente oscuro y el sabor algo amargo hacen que no sea de demasiada calidad para el consumo en la mesa; en cambio, la miel de brezo es muy recomendable para el buen funcionamiento del hígado y es particularmente estimada en la medicina popular, ya que su ingestión contribuye a desinfectar las vías urinarias y, a su vez, ayuda a templar los dolores reumáticos y las inflamaciones de la vejiga y de la próstata.