
10 años hibridando salud y artes comunitarias desde las redes territoriales – interficies.net
Diez años de Interfaces: Dispositivos de mediación, salud comunitaria y derechos culturales en los barrios
El programa Interfacesimpulsado por la plataforma Transductorasconmemora diez años de trayectoria consolidada como una estructura de investigación y acción en la intersección entre las prácticas artísticas contemporáneasla salud comunitaria y los derechos sociales. Desde su génesis en 2015, el programa ha alcanzado once edicionesarticulándose como un dispositivo de experimentación y aprendizaje colectivo basado en la cooperación territorial y la cogestión con redes vecinales, mesas de salud y equipamientos culturales de proximidad. Esta década de trabajo ha permitido situar las prácticas colaborativas como indicadoras de transformación en las políticas culturales de base.
El eje metodológico de Interfaces se fundamenta en el diseño de intervenciones culturales situadas que inciden en contextos de especial vulnerabilidad estructural. Mediante dispositivos de investigación de carácter participativose activan dinámicas vinculadas a las artes vivaslas artes visuales y el urbanismo feminista. Esta praxis permite cartografiar y analizar las necesidades socioambientales de cada territorio, transformando la expresión estética en un vector de análisis colectivo que sitúa la noción de cuidado y el derecho a la ciudad en el núcleo del desarrollo urbano.
En el barrio del Ravalel programa se implementa bajo el título de «Derecho a la ciudad e interculturalidad VI: Espacios y formas de convivencia en el Raval». Esta línea de trabajo se desarrolla en colaboración con el espacio de artes vivas y Teatro del Oprimido Horno de Teatro Pa’tothomconjuntamente con el apoyo de colectivos de memoria gráfica y artes visuales migrantes. El objetivo de este subprograma es el análisis crítico de las desigualdades estructurales en el espacio público y la generación de dispositivos escénicos y visuales que abordan vectores de discriminación como el racismo estructural o la islamofobia.
El plan de trabajo en el Raval se organiza en tres vectores operativos diferenciados. En primer lugar, se coordina un proceso de producción dramática con perspectiva de género y antirracista vinculado a grupos de jóvenes locales. En segundo lugar, se articulan talleres de diagnóstico de relaciones de poder orientados a preadolescentes en el ámbito formal y extraescolar con centros de formación como la Escuela Cintra. Por último, se dinamiza un grupo de trabajo de teatro comunitario enfocado a mujeres y jóvenes migrantes para el diseño de intervenciones fotográficas y espacios de apoyo mutuo en el espacio público, gestionado desde instituciones como la Escuela la Massana.
Paralelamente, la intervención en el territorio del Pueblo-seco —con extensión estratégica hacia los barrios de la Marina— se articula bajo el epígrafe «Teer los cuidados en comunidad VI: Espacios y afectos en plural». Este ámbito se centra en la constitución de una red de investigación y acción basada en las artes del cuerpoel sonidola performance y el urbanismo crítico. El subprograma se dinamizado por un tejido de colectivos interdisciplinares y entidades orientadas a la creación de infraestructuras relacionadas con los equilibrios ecosocialesel derecho a la ciudad y el trabajo de jóvenes e interseccionalidadentre otros.
Las líneas operativas en el Poble-sec se dividen en tres subproyectos basados en el análisis del territorio. El dispositivo Afectos en plural IIIarticulado con la Escuela Popular de Salud y la red RADAREStrabaja como personas mayores en situación de soledad no deseada para la producción de relatos audiovisuales y el análisis de activos de salud. El eje intergeneracional Vidas de barrio II conecta la memoria histórica de este colectivo con alumnado de institutos de secundaria como el IES Consejo de Ciento. Para terminar, la línea Hacer bailar los cuidados en la montaña formaliza derivas colectivas para cartografiar el entorno de Montjuïc.
El programa previene una fase final de devolución y retorno comunitario que externaliza los resultados de los talleres hacia el espacio público. Las presentaciones de teatro-forolas derivas performativas y las instalaciones visuales se sitúan en la agenda de puntos de confluencia del barrio, como las Fiestas Mayores del Raval y Poble-secel Festival Raval(S) o la Feria de Economía Social y Solidaria organizada por la red Cooperaseco. Esta difusión se complementa con exposiciones de medio formato en equipamientos de proximidad como el Centro Cívico El Sortidor y el Centro Cultural Albareday culmina en una muestra final global en la sala de exposiciones del Centro de Arte La Capella.
En conclusión, la trayectoria de diez años de Interfaces valida la eficiencia de las prácticas artísticas entendidas como infraestructuras sociales de mediación. Al vincular de manera indisoluble los activos de saludla memoria territorial y la reivindicación de los derechos culturalesla plataforma de Transductores formaliza un modelo de gobernanza cultural aplicada. Los resultados de esta memoria metodológica reafirman la necesidad de potenciar estructuras de soporte comunitario que aseguran la sostenibilidad de los ecosistemas urbanos de la ciudad.