
De perritos calientes a pistacho y Nutella: un menú sin reglas
El olor a masa frita azucarada forma parte de la memoria gustativa de Barcelona. La ciudad cuenta con paradas que dominan esta técnica a la perfección, conservando una estética inalterable desde hace décadas. Sin embargo, en la zona de la Sagrada Familiala tradición toma un desvío inesperado. Imagina coger una receta histórica e introducir en su interior ingredientes como nachos, jamón o salsas contundentes.
La Churrería La Selecta (Plaza Sagrada Familia, 26) , suma más de 76 años despachando con su característico techo decorado. Hoy, su mostrador rompe con la ortodoxia. La carta actual cuenta con más de 30 llenos distintos. El clásico berenar desaparece para dejar paso a churros salados elaborados con diferentes tipos de queso, embutidos y aperitivos crujientes.
Los precios oscilan entre los 6€ y los 6,90€. Entre las opciones más atrevidas destaca el formato hotdog. Esta versió quita salchicha, cebolla frita y un enorme pepinillo coronando el bocado. El contraste entre la dulzura exterior y los condimentos salados resulta plenamente funcional.
No todas las combinaciones generan el mismo impacto. La propuesta de queso con membrillo y nuez, cuya presentación recuerda formalmente a una pieza de sushi, no acaba de convencer a todos los paladares Por eso, frente a estos experimentos, los sabores puramente dulces dominan los pedidos del local.
La versió de desove con germen aporta un bocado directo y refrescante. Pero por encima de todas las opciones brilla el éxito de ventas indiscutible: una contundente mezcla de pistacho y Nutella. Esta elaboración de grandes dimensiones lega con una advertencia clara para quien decida pedirla, ya que es una experiencia gastronómica concebida “sólo para los más golosos”. J. Argilés demostra cómo un negocio con casi un siglo a sus espaldas puede seguir replanteando el menjar callejera de la ciudad.