Laura Llaneli sobre ‘Mevaveu’ | Centre de les Arts Lliures


Mi voz es una instalación sonora que analiza el rol que la voz desempeña a la hora de definirnos. Hablamos con el artista audiovisual Laura Llaneli sobre esta propuesta ganadora de la convocatoria abierta PostBrossa 2022-2023.

¿Cuál es la génesis de la pieza?
El proyecto surge a raíz de tres proyectos anteriores que he trabajado en los últimos años. Por un lado, La condición vocal en el que se investigaban los dos extremos de la voz, el grito y el susurro, y las connotaciones políticas y de género asociados a ellos. Por otra parte, Yendo de una extremidad a otra, de un lado a otro, de una cosa, por dentro de ella cuestionaba las convenciones de afinación en la música occidental y mostraba la dificultad que sienten muchas personas de usar su voz cantada por miedo a no seguir un canon de afinación. Por último, Neutral Voicespor el que se hicieron expresamente voces digitales de género neutro porque no existían.
Sobre todo a partir de este último trabajo me cuestiono qué características debe tener una voz por considerarse masculina o femenina, si hay voces que pueden huir de esta dicotomía y qué ocurre cuando tu voz no responde a los cánones de lo que es tu género. Estas preguntas son la génesis de Mi voz.

Las voces que oiremos en la muestra vienen de una larga investigación que has llevado a cabo. ¿Cómo ha sido el proceso?
Lo primero que pensé era quienes podían ser las personas más adecuadas para dar posibles respuestas al tema y que se hubieran visto afectadas por el mismo. Por eso y para ver si el proyecto tenía sentido, entrevisté a Judit K. mujer trans, música y activista. Ella me hizo ver que era un tema interesante, poco tratado y generaba problemáticas a muchas personas. A raíz de esta primera conversación, contacté con Roberte Piqueras, quien lleva el ESPACIO SEGURO de Sabadell, ya que abordar el proyecto dentro de un colectivo LGTBIQ+ era lo que parecía más interesante en ambas direcciones.
A partir de los encuentros con el colectivo hice todo el primer proceso de investigación, que consistió en entrevistas individuales grabadas. En cada entrevista se definían más cuáles eran los temas que a menudo se repetían. Durante las entrevistas también recogía material cantado y susurrado; canciones y poemas que eran o habían sido importantes para cada persona.
Mi voz contempla la voz en diversas situaciones individuales y colectivas: la voz cantada a capillala voz hablada, la voz susurrada y la voz cantada en grupo. La parte grupal ha sido la más complicada de realizar, puesto que la idea que se tenía en un principio, que era trabajar con un grupo definido de 8 personas, fue inviable por temas de logística. Por último, se han incorporado más voces y la parte coral del proyecto ha sido cantar frases seleccionadas de las entrevistas, poniendo melodías propias acordadas colectivamente.
El resultado es una composición octofónica (usa ocho altavoces) de 38 minutos que combina todas las fases del proyecto. Asimismo, se han diseñado unos pies de altavoz que surgen a partir de formas extraídas del sistema fonador, todas las partes de nuestro cuerpo que utilizamos para generar la voz.
Ha sido un proyecto con muchas colaboraciones, en el que he aprendido mucho en todos los sentidos.

¿El visitante encontrará alguna conexión con el universo brossiano?
Brossa trabajó mucho la palabra y su contenido de forma simbólica y gráfica. Mi voz propone un trabajo de la palabra en su vertiente sonora, a la vez que simbólica. Cada situación nos predispone a una entonación de la voz completamente distinta. Cada una de nosotros somos muchas voces que activamos de forma inconsciente dependiendo de en qué situación nos encontramos y delante de quien nos encontramos. Al mismo tiempo que cada palabra puede tener multiplicidad de significados semánticos, ésta, asociada a un tono de voz y una entonación todavía los multiplica.

En las próximas semanas ofreceremos dos actividades relacionadas con la muestra.
La primera actividad, que tendrá lugar el próximo 20 de mayo, es un taller de voz con Tamar Mc.Leod. Me parecía adecuado introducir un taller así, dado que el proyecto habla de cómo todas las voces son válidas y uno de los puntos de inflexión de validar o no nuestra voz surge a menudo al cantar. ¿Cuánta gente no canta simplemente porque piensa que no lo hace bien? Todas deberíamos poder cantar y disfrutar de lo que experimenta nuestro cuerpo cuando lo hace, más allá de si lo hacemos siguiendo un canon de lo que está bien o mal. Cantar debe ser un acto de reconocimiento de nuestro propio cuerpo y un acto para generar comunidad.
La segunda actividad es un concierto que será el estreno del nuevo proyecto de Judit K. Safo.exe: la obra de Safo desde el fin del mundo. Disidencia sonora y de género. Judit ha sido una de las personas que más empuje me ha dado al proyecto y más se ha involucrado. Ella demuestra sobre el escenario que transicionar tu género no debe significar transicionar tu voz y que se puede seguir cantando de la misma manera antes y después. Además su nuevo proyecto gira en torno a la poesía, lo que le hace muy adecuado para ser presentado en el Centro de las Artes Libres de la Fundación Joan Brossa. Creo que su discurso y su potencia son un gran ejemplo de cómo podemos encontrar diversas formas de hacer y de ser.





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