
Trabajar menos horas con el mismo sueldo mejora la salud pero puede ampliar la brecha de género
Trabajar menos horas sin reducir el salario puede tener efectos positivos en la salud física y mental y en el equilibrio entre vida laboral y personal. Así lo concluye un estudio liderado por el Hospital del Mar Research Institute que analiza informes publicados en los últimos años sobre experiencias de reducción de jornada implantadas en Europa.
El 82% de los trabajos revisados detectaron una reducción del estrés y la fatiga, mientras que el 58% apuntaron más sensación de felicidad. Sin embargo, la investigación alertó de que estas medidas pueden acentuar el reparto desigual de los cuidados y el tiempo libre entre hombres y mujeres, por lo que recomendó incorporar la perspectiva de género en el debate sobre la reducción de la jornada laboral.
El equipo investigador ha analizado estudios publicados en los últimos once años sobre experiencias evaluadas de reducción de la jornada laboral. En total, la revisión incluye quince informes que examinan a dieciséis iniciativas implantadas en Europa.
Siete de estas experiencias se han desarrollado en países escandinavos, cinco en Europa occidental, con dos casos en el Estado español, y otros tres combinan ambos ámbitos. La mayoría de iniciativas se han llevado a cabo en el sector público: trece en administraciones o servicios públicos y sólo dos en el sector privado, ninguna de ellas en el ámbito industrial. En estas experiencias, la reducción de la jornada oscilaba entre el 10 y el 25% del tiempo de trabajo habitual.
En general, los resultados apuntaron a que trabajar menos horas sin reducción salarial tiene un impacto positivo tanto en la salud mental y física como en el equilibrio entre la vida laboral y la personal. Aunque algunos estudios han señalado que durante la fase inicial de implantación pueden aparecer efectos negativos hasta que las organizaciones y plantillas se adapten a la nueva situación, el conjunto de la investigación muestra una tendencia claramente favorable.
Todos los trabajos revisados indicaron mejoras en el balance entre la vida laboral y la personal, mientras que el 82% señalaron beneficios en la salud mental, con menos estrés, menos fatiga y agotamiento, menos ansiedad y una mayor capacidad de recuperación.
Además, el 58% de los estudios han detectado mejoras en la salud y el bienestar general, incluyendo una mejor percepción de la propia salud, mayor sensación de felicidad y mayor satisfacción vital. Además, mostraron que las personas que participan en estas experiencias también tienden a descansar mejor, presentan niveles más bajos de fatiga y disponen de más tiempo para pasar con la familia. Algunos trabajos también apuntaron que este tiempo extra facilita la práctica de actividad física y se asocia con una menor prevalencia de obesidad.
Según los investigadores, estos efectos pueden explicarse, en parte, por una menor exposición a situaciones estresantes vinculadas al ámbito laboral y por disponer de más tiempo para desarrollar actividades personales más allá del trabajo.
Sesgo de género
A pesar de estos beneficios, la investigación también ha alertado de que la reducción de la jornada puede acentuar los roles de género si no va acompañada de otras medidas. La doctora Mireia Utzet, investigadora del grupo CISAL y coprimera autora del estudio, ha advertido que “no es suficiente con una reducción horaria, sino que son necesarias otras intervenciones con perspectiva de género”.
Según los resultados analizados, las mujeres suelen dedicar más tiempo a las tareas de cuidado y responsabilidades domésticas cuando se reduce la jornada, mientras que los hombres tienden a utilizar el tiempo adicional para actividades personales o de ocio.
“Si sólo reducimos la jornada, sin que haya una modificación más estructural de cómo tenemos organizada la vida y la sociedad, esta reducción horaria impactará de manera diferencial entre hombres y mujeres”, ha explicado Utzet. En la misma línea, Mercè Soler, investigadora del grupo del Parque Sanitario San Juan de Dios y del Instituto de Investigación de San Juan de Dios y también coprimera autora del trabajo, ha defendido la necesidad de “incorporar la perspectiva de género en el debate de la reducción de la jornada laboral, porque hacer una sociedad efectivamente más saludable tanto para hombres como para mujeres no es sólo una cuestión de horario”.
Las investigadoras también han advertido de que la reducción de horas no debe ir asociada a un incremento de las exigencias laborales para realizar el mismo trabajo en menos tiempo. Si no se acompañan otras medidas organizativas para mejorar las condiciones de trabajo o de empleo, los beneficios podrían diluirse y mantenerse aspectos vinculados a la precarización laboral. Por ello, defendieron que cualquier iniciativa de reducción de jornada debería ir acompañada de un análisis más amplio de las condiciones de trabajo y de los factores que pueden influir en la salud de las personas trabajadoras.
El estudio se ha publicado en la revista Scandinavian Journal of Work, Environment & Health y se ha desarrollado con financiación de la Unión General de Trabajadores (UGT).
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