
Sagacidad felina

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El Relato
Elsa Corominas
Era la cuarta vez que el gato insistía desesperadamente en salir al patio y una vez fuera se plantaba de nuevo en la puerta con cara de “déjame entrar”.
Él le miraba fijamente desde el sofá y viendo que el animal no bajaba la mirada y le clavaba insistente comprendía que no le quedaba más remedio que volver a levantarse para dejar entrar el gato, que entonces maullaba como dando las gracias y al cabo de dos minutos ya volvía a reclamar inquietamente que le abrieran.
Era un lunes al final de la tarde en el que intentaba acabar la tercera temporada de una serie que le había tenido atrapado mucho tiempo y el gato, generalmente empeñado pero no hasta el extremo de ese día, parecía decidido a impedírselo.
En la quinta, se levantó, se puso la mantita del sofá por encima de los hombros para protegerse del frío, y le siguió al salir al patio.
Y allí, trazada en yeso blanco grueso, estaba la silueta de una persona con un brazo arriba, el otro estirado, y las dos piernas dobladas hacia un lado.
-Ah -le dijo-, ¿te inquieta este dibujo? Lo he hecho para pasar el rato, no es lo que parece. Mañana con la lluvia se marchará, no sufras.
Y el gato parece que lo entendió porque entró en casa y fue directo a su almohada a tumbarse.
Entonces sonó el teléfono y era ella que decía que llegaría tarde a cenar, que los trenes se habían detenido por un árbol caído en la vía que estaban retirando con una grúa. Estaba algo asustada y quería conversación.
-¿Qué haces? ¿Has podido terminar la serie? Va, que tengo ganas de empezar una nueva juntos, te tengo tres propuestas para esta noche.
-Pues no -dijo él-, el gato lleva toda la tarde molestándome, ha visto la marca de yeso que he hecho en el patio simulando recorrer la silueta de un cadáver y se ha asustado -hizo una pausa-. ¿Cómo puede ser si es un gato? ¿Cómo puede saberlo?
-¿Cómo puede saber qué?
-¿Cómo puede saber que un dibujo hecho con un yeso grueso simulando reseguir un cuerpo significa que es la escena de un crimen y que allí había una persona muerta? Quiero decir que esto es un simbolismo, una ficción de las películas, se ve que los policías de verdad no lo hacen, contaminarían la escena del crimen… ¿Y un gato cómo puede inquietarse por un dibujo hecho en yeso en el suelo del patio?
El gato paraba las orejas y entreabría un ojo.
-Lo que tienes que hacer tú es dejar de hacer estos dibujos en el patio de casa -exclamó ella-, ¡un día de éstos tendremos un susto! Y ahora cuelgo que parece que el tren retoma la marcha, ¡llego en media horita!
Esa noche no llovió como se suponía que había previsto el servicio meteorológico. Por la mañana cuando ella salió al patio para mirar qué día hacía soltó un grito aterrador.
-¿Qué pasa? -Y él corrió hacia donde estaba ella y la encontró con una mano en la boca y los ojos abiertos de par en par-.
En el centro de la silueta dibujada, más o menos a la altura del corazón, había una rata muerta y ensangrentada.
-¡Caramba! -gritó él -, ya te lo decía yo que era muy extraña la inquietud del gato…
-Mira, no nos alteramos, ya lo decía aquel que no importa si el gato es blanco o negro, lo que importa es que cace ratones – y se rió.
-¿Quién era aquél, un político de por aquí? – y reían ambos.
-¡No! –dijo ella– ¡Deng Xiaoping!