
“Venir al Teatro de Sarrià es una oportunidad de hacer algo diferente y nuevo, excitante, desquiciante y especial”

Cultura
Carme Rocamora
La Perla 29 se traslada durante un mes al Teatro de Sarrià para vivir La noche de las tríbadasla obra más celebrada del sueco Per Olov Enquist, que nos sumerge en un ensayo teatral donde todo saltará por los aires. Los lectores de El Jardí dispone de un descuento del 20% con el código ELJARDI20 comprando las entradas en este enlace o bien diciendo en taquilla que venid a través de este diario. Hablamos con el director, Oriol Broggi.
Se instalarán todo el mes de marzo en el Teatre de Sarrià. ¿Qué espera?
Muchas cosas a la vez y, al mismo tiempo, pocas. Me explico. Cuando haces teatro deberías aprender a esperar poco o nada para poder concentrarte en lo que haces. Decidir hacer una obra proviene de un impulso oculto que no te deja saber del todo lo que esperas. Uno trabaja, pone en movimiento un proyecto, ayuda a unos actores a moverse y va tejiendo las escenas. Durante el proceso no te permites mirar demasiado lejos y vas enlazando ideas, gestos, voces, miradas… Al mismo tiempo, desde La Perla queríamos hacer esta obra en un lugar especial. Y cuando el Teatro de Sarrià nos abrió los brazos, nos invitó a dirigirnos a un mundo especial y único, donde el ensayo podrá mezclarse con el mejor espectáculo que en nuestro espacio.
Salga de su zona de confort.
Desde La Perla 29 nos gusta trabajar en nuevos espacios. Nuevos para nosotros, por supuesto, porque para la gente de aquí es un espacio de siempre y uno de los más antiguos de nuestra ciudad. Pero a nosotros nos gusta trabajar y transformar estos espacios, luchar contra las paredes ya favor de sus formas, y aprender a convivir con ellos. Venir aquí es una oportunidad de hacer algo diferente y nuevo, excitante, desquiciante y especial. Esperamos encontrar esta vida con el espacio y jugar con él. Y llegar a nuevos públicos que le aportarán su mirada. Es todo un reto. Porque no sólo se trata de las paredes cuando hablamos de un teatro: hay también las formas de hacer, las historias vividas. El descubrimiento de un nuevo mundo. Y todo esto aparte de la pieza en sí, o mejor dicho, mezclándose con ella. Porque se acaba mezclando todo.
¿Por qué han apostado por un clásico contemporáneo por estrenar en Sarrià?
Hacer esta obra en el Teatro de Sarrià es una oportunidad de hacerla en un espacio que podría ser el “pequeño y nuevo Teatro Dagmar de Copenhagen”, que sale a la obra y donde teóricamente se realiza el ensayo de la obra de Strindberg. Es un espacio perfecto para representar este texto. Y, pensando en el público, imagino que puede funcionar bien. No sé si llega a ser todavía un clásico contemporáneo, son palabras muy grandes… que hacen respeto. Pero, de algún modo, ésta es una historia que liga y religa miradas de generaciones que se ven. Maneras de hacer antiguas que es necesario cambiar. En ese sentido, es contemporáneo. Y también por la forma podríamos pensar que es un clásico…Finalmente, se cuenta la historia de una gente que trabaja en un ensayo y pretende encontrar una nueva forma de comunicarse. En el Teatre de Sarrià, que es nuevo para la compañía, nosotros buscamos hacer lo mismo: establecer este diálogo entre formas de hacer ya conocidas y las que todavía están por inventar.
¿Cómo explicaría la obra?
En un ensayo de una nueva obra de August Strindberg en un teatro experimental de Copenhague, éste se encuentra con su exmujer y su amante, Siri von Essen y Marie David. El ensayo se desarrolla en un ambiente tenso que lleva a mezclar sentimientos y argumentos. A medida que avanza, aflora en el famoso escritor un odio hacia las mujeres, desmedido y hoy visto como pueril y raro. También vemos que proviene de unos evidentes celos hacia las dos mujeres, pero eso no le excusa. Poco a poco se va desgranando y Strindberg hace cada vez más el ridículo cuanto más defiende sus argumentos. Las cuestiones de género pasan a primer término y sale a la superficie el maltrato de él hacia ella. Siri se subleva y sale vencedora del duelo. Asimismo, la obra desarrolla la idea de la conversación como motor del teatro: los sentimientos, los argumentos, la discusión. Los resentimientos llevados a escena, el duelo emocional. Es una obra apasionante que describe muy bien las miserias humanas, sobre todo las que provienen de los hombres.
¿Qué diferencias existen entre su propuesta y el estreno de la obra en catalán, hace 48 años, en Girona?
Intentar igualar ese montaje y el recuerdo de ese momento es difícil o imposible. Hemos intentado rehuir de esa idea. Yo no le vi, pero he visto todas las fotografías y la verdad es que ese montaje es tan importante y recordado que, a la hora de emprender la aventura, pesa bastante. Después, una vez te pones a trabajar en cada ensayo, te adentras más en tu realidad y te olvidas de todo. Haces la tuya y no piensas tanto en ese peso. Creo que finalmente podrían ser dos montajes similares porque —eso no lo hemos dicho— el autor propone una idea bien concreta y hay poco espacio para hacer una diferente. La mesita, las sillas, los trastos del ensayo deben estar presentes, pienso… La pregunta es qué nivel de metateatralidad hay en un montaje y en el otro. ¿Cómo se enseña el ensayo en el que se encuentran los personajes?
¿Qué ha sido lo más complejo a la hora de ensayar y preparar la obra?
No lo sabría decir a ciencia cierta. Montar una obra es siempre complejo. Tienes que trenzar tantas cosas y atar tantos códigos que no puedes mirarlo fácilmente desde fuera. Estás inmerso y no puedes salir. Imagino que discernir bien entre la realidad y la ficción. Que sea todo pasajero, que fluya. Afanar para que todo esté vivo y alegre.
¿Y el más agradecido?
Lo más agradecido ha sido ensayar y ensayar y ensayar… Trabajar las escenas. Como siempre, es lo mejor de un proyecto. En este caso especialmente. Y también porque los maravillosos actores que tenemos permiten un trabajo fino, esmerado y divertido.