Cruces. Atención a adolescentes LGTBI+


Cruïlles es un espacio donde todos los caminos en torno a la sexualidad y el género son posibles. Donde géneros, sexualidades e identidades se encuentran, confluyen, interseccionan, y dónde siempre podemos volver para reflexionar y escoger y/o crear otro camino. Es un espacio donde las personas jóvenes pueden sentirse acompañadas en relación a la diversidad afectivosexual y de género en un momento en que puedan necesitarlo, y que sirva para continuar su propio camino.

Con este proyecto queremos hacer que nuestro compromiso pase de las palabras y la acción y mejorar elacceso al CJAS a las personas adolescentes y adultas jóvenes LGTBI. Y tanto o más importante que esto queremos generar conocimiento y experiencia de esta experiencia y trabajo que permita ponerla a disposición del resto de recursos del sistema. No creemos en el CJAS como algo aislado sino como un elemento integrado y capaz de impulsar -con todas las alianzas y complicidades necesarias- cambios estructurales. Lo que queremos por nuestro centro lo queremos por todos los demás centros de la red pública (ASSIRS, Tarda Jove…).

¿Por qué ofrecer servicios especializados de atención a adolescentes y jóvenes LGTBI+?

Adolescentes y adultos jóvenes LGTBI a pesar de necesitar, como el resto de la población de su edad, obtención de información, acceso a visitas médicas, cribados… no se dirigen a los servicios de salud de forma regular. Y esto se explica, en buena medida, por la LGTBI-fobia social y que ha podido comportar maltrato, incompromensión y, en definitiva, una exclusión estigmatizadora.

Y es que existen estudios que sugieren que a menudo profesionales de la salud tienen actitudes que, consciente o inconscientemente, suponen discriminación en el trato. Esta situación de violencia institucional LGTBI-fóbica lo que comporta es excluir a estas personas que no sentirán cómodas explicando determinadas situaciones a profesionales por miedo a ser juzgadas, incomprendidas, estigmatizadas desde una mirada heteropatriarcal.

Estas barreras en el acceso tienen que ver, entre otras, con el discomfort o el miedo a la revelación de su orientación o identidad debida a la LGTBI-fobia y la propia internalización de la misma. Pero también con la ambivalencia e incomodidad de profesionales de tratar la diversidad sexual y las asunciones heterocéntricas en cuestionarios o entrevistas. Si a estas exclusiones añadimos la vulnerabilidad propia del momento vital de la adolescencia en el que a menudo se confrontan con la mirada “escrutadora” adulta, parece lógico que adolescentes y jóvenes LGTBI puedan sentir inseguridad sobre si se encontrarán un sitio que atienda con corrección, que entienda sus necesidades y que no juzgue.

Cuando, en varios y prestigiosos estudios -algunos hechos por el instituto Fenway- se ha preguntado a adolescentes y jóvenes LGTBI qué tipo de servicios de salud querrían las respuestas han sido claras: entornos acogedores que proporcionaran una atención confidencial, con un trato de respeto y honestidad y con una buena capacidad de escucha y habilidades de comunicación.

La importancia de ofrecer servicios amigables que respondan a las características no sólo en función de su orientación sexual, identidad o expresión de género sino, específicamente, en la franja de edad adolescente y de primera juventud, es clave porque puede ayudar a amortiguar los efectos negativos de la estigmatización social. Los servicios de atención -y en el caso que nos ocupa- de salud sexual, deben convertirse en puestos de seguridad y soporte donde recorrer siempre y sin dudas en caso de necesidad de información o atención.

De hecho, teniendo unos servicios excluyentes y no amigables se multiplica la vulnerabilidad y, por tanto, los factores de riesgo para la salud de las personas. Riesgo que proviene de la propia exclusión del sistema y no de las personas y sus prácticas. Una exclusión que comienza ya, con las escasas iniciativas educativas en salud sexual que llegan a la población de los centros educativosdonde no se contemplan las diversidades sexuales y de género y que acostumbran a hacerse desde una perspectiva cisheterocéntrica.

En conclusión, el proyecto Cruïlles tiene el objetivo tanto de generar un espacio de acompañamiento para adolescentes y personas adultas jóvenes LGTBI, como para incidir en la atención a la sexualidad, especialmente en el ámbito sanitario, de forma más estructural, haciéndola más accesible e inclusiva.

Nos puedes contactar en cruilles@centrejove.org

Consulta informe sobre “Aproximación a la presencia de las diversidades afectivosexuales y de género en el marco normativo sobre salud sexual y reproductiva de aplicación en el sistema sanitario público de Cataluña



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