
Presentación de No hay palabras, de Francesc Torralba
El pasado octubre, el Teatre Auditori de Llinars acogió la charla “El duelo como camino: reflexiones y vivencias”un espacio de palabra, presencia y escucha en torno a la pérdida, el amor y la transformación. El encuentro permitió compartir una reflexión profunda sobre el duelo a partir de la experiencia vivida y del libro No hay palabrasde Francisco Torralba.
Este libro nace de una vivencia profundamente dolorosa. El 14 de agosto de 2023, Francesc Torralba perdió a su hijo Oriol en un accidente de montaña. A partir de este hecho, el autor escribe una obra de gran intensidad humana y filosófica, en la que aborda el duelo desde un lugar radicalmente íntimo, pero también desde el pensamiento y la necesidad de comprender lo que a menudo parece incomprensible.
En No hay palabrasTorralba expresa qué ocurre cuando el mundo se detiene de repente y las palabras dejan de servir. La muerte de un hijo escapa a toda lógica y obliga a afrontar una realidad devastadora, para la que nadie está preparado. El libro recoge ese camino doloroso, lleno de idas y venidas, y pone palabras —cuando es posible— a una experiencia que a menudo nos deja sin lenguaje.
Se trata de una obra especialmente significativa en la trayectoria de Francesc Torralba, porque no sólo retoma un tema que ya había abordado como filósofo, como es la pérdida, sino que lo revisa desde la experiencia directa. Con un tono sobrio y profundo, el autor busca también refugio y respuestas en la filosofía, en el pensamiento y en aquellos textos que han intentado dar sentido a la fragilidad y al sufrimiento humanos.
Desde Avesgam, valoramos mucho poder generar y acompañar espacios como éste, donde el dolor puede ser escuchado y compartido sin prisas ni juicios. Tal y como se recordó durante el encuentro, “sólo el hecho de sentirse escuchado ya tiene un efecto sanador”. Hacer visible el duelo, darle sitio y reconocerlo forma parte también del cuidado.
La presentación de No hay palabras y la charla compartida a su alrededor fueron una oportunidad para abrir conversación sobre una realidad que sigue siendo difícil de mirar de cara, pero que forma parte de la vida. Hablar, escucharnos y encontrar palabras —o respetar su ausencia— es también una forma de acompañar.