“El comercio de proximidad tiene poder siempre que vaya unido”


El Espai Línia acogió ayer el debate ‘Eixample i comerç. Un coloquio sobre los retos y el futuro’. Foto: Joanna Chichelnitzky

Uno de los mejores indicadores de salud democrática de un país es el de tener un debate público abierto, sano y plural. Una realidad que, en la actualidad, no pasa por su mejor momento. Si cambiamos de latitud y nos fijamos en el comercio de Barcelona, ​​y más concretamente en el del Eixample, el sector demostró ayer en elEspacio Línea una gran capacidad para hacer, precisamente, esto. Fue durante la celebración del segundo encuentro del ciclo que organizan el Línea y Barcelona Comerç, que llevaba por título Ensanche y comercio. Un coloquio sobre los retos y el futuro. El encargado de moderar el debate fue Arnau Nadeu, director editorial del Línea.

Retos, durante el encuentro, se evidenció que hay muchos. ¿Y el futuro? El futuro ya está ahora. “El comercio está sufriendo: los costes, la digitalización, las franquicias, el monocultivo de supermercados y los de 24 horas, las cadenas de panaderías…”, enumeró nada más arrancar Sergio Moral, de Nou Eixample. Una lista de problemas que completó Jordi Arias, de Sant Antoni Comerç, poniendo sobre la mesa, junto con la falta de relevo generacional, una de las grandes cuestiones actuales: el precio de los alquileres comerciales. “El alquiler está por los aires”, añadió Sara Moratones, de Encants Nous.

Históricamente, el comerciante catalán también se ha caracterizado por su capacidad de adaptación y transformación. Esto se vio ayer cuando Xavier Llobet, de Coreixample, reflexionó sobre los cambios que ha sufrido Barcelona en los últimos años. “El comercio ha cambiado porque la ciudad ha cambiado, y lo que hay que hacer es adaptarse al barrio que cada negocio tiene, porque Barcelones hay muchas”, afirmó. Esta mirada estratégica de este comerciante de la Derecha del Eixample se vio cuando señaló que la gran clave para que el sector afronte los retos con garantías es su unidad: “El comercio de proximidad tiene poder siempre que vaya unido”. Una unidad que consideró fundamental para defender los intereses del sector, antes de lanzar un aviso: “Una ciudad sin comercio se muere”.

El debate sirvió para repasar los grandes retos que afronta el comercio en el Eixample. Foto: Joanna Chichelnitzky

“Elexpado es una oportunidad de negocio”

La unidad no tiene por qué ser incompatible con la diversidad de opiniones o las miradas con matices, algo que también se vio durante el encuentro de ayer. Un Llobet más bien pesimista con la forma de hacer de los jóvenes a la hora de hacer las compras tuvo la opinión de Arias de contrapeso: “No debemos ser negativos con los jóvenes, sino hacerles entender que comprar en el comercio local es un acto de militancia”. “De hecho, también hay que explicarles que puede ser atractivo tener un negocio”, añadió, pese a recordar, tirando de ironía, que sus padres no veían muy bien que él regentase una tienda con una carrera universitaria.

Al fin y al cabo, volviendo a la capacidad de adaptación del comerciante, se trata de saber aprovechar las particularidades –o algunas de ellas– de cada momento y etapa. Y esto se ve, de forma muy clara, con los turistas y los expadoscon la doble cara que pueden representar ambos. Porque sí, el turismo tiene muchos efectos negativos, es evidente, pero el pequeño comerciante al final debe vender y no se le pueden exigir las mismas responsabilidades que a los políticos. “El turismo es una oportunidad”, dijo Llobet.

Los representantes del comercio del Eixample reivindicaron el papel vecinal y social del tendero. Foto: Joanna Chichelnitzky

A continuación, Arias demostró la importancia de ser pragmáticos hablando de uno de los colectivos que ahora es el burro de los golpes, los expados: “En Sant Antoni hay turismo y gentrificación, pero también hay vida de barrio.expado es una oportunidad de negocio para el comercio. Más que el turista”. De hecho, hablando de estas dobles caras, Arias redondeó su punto de vista diciendo que “enfocarse tanto al turista a la larga es un error”. En esta línea, Moral, a pesar de explicar que en Nou Eixample se hacen propuestas para atraer a los turistas, también quiso dejar claro que el gasto en el pequeño comercio que hace alguien vecino de siempre.

Los dolores de cabeza por las obras

Las obras que se están realizando actualmente, y las que se han realizado en los últimos años, fueron uno de los temas que más animaron el debate de ayer. De hecho, cuando a los comerciantes les toca hablar de obras y urbanismo, normalmente la intensidad de las opiniones aumenta. En la Izquierda del Eixample, en la zona de la calle Urgell, actualmente hay unas grandes, las de la L8 de los Ferrocarrils. “Al final el Ayuntamiento lo que hace es dejarte un metro y medio entre la valla de las obras y el negocio. Pero la realidad es que en este punto del barrio la facturación ha descendido un 60%”, se quejaba Moral, que reclamó “compensaciones económicas si los negocios pueden demostrar que en los últimos tres años han perdido la mitad de los ingresos”. De hecho, también redirigió sus quejas a otra cuestión, la movilidad: “El tráfico ahora es una locura. Para atravesar la ciudad se tarda entre 40 y 50 minutos”.

El debate fue organizado por Barcelona Comerç y Línea. Foto: Joanna Chichelnitzky

Si hablamos de obras, movilidad y urbanismo, el debate estrella de los últimos años ha sido el de las supermanzanas y los ejes verdes. Y, de nuevo, los representantes del comercio demostraron ser capaces de hablar de ello con una mirada amplia y con matices. Ni la defensa fanática, ni la crítica destructiva. “Yo soy muy partidario de los ejes verdes y de las supermanzanas, pero las cosas deben hacerse bien. En Sant Antoni hemos sufrido mucho, y ahora a partir de mayo se harán las obras definitivas, y quedará muy bien. De todas formas, han quedado fuera del proyecto algunas zonas que deberían estar”, argumentó Arias. Y, de hecho, también incidió en una cuestión fundamental que a veces los políticos olvidan: una vez que se estrenan grandes transformaciones del espacio público, entonces es necesario hacer un buen mantenimiento. “Lo que no puede ser es que no se haga bien la limpieza”, añadió este tendero de Sant Antoni.

“Los ejes verdes han sido un éxito, no lo negaremos”, intervino Moral que, sin embargo, puso sobre la mesa los problemas que cree que hay en estas calles con la carga y descarga. “No puedes dejar sólo dos esquinas para hacerla. En este tema hay que agradecer cómo lo gestiona la Guardia Urbana, que hace un poco la vista gorda”, dijo. Finalmente, Llobet añadió que las supermanzanas funcionan si todo el mundo respeta las normas, lo que considera que no hacen los riders y muchos ciclistas.

Xavier Llobet (Coreixample), Sara Moratones (Encants Nous), Arnau Nadeu (Línea), Jordi Arias (Sant Antoni Comerç) y Sergio Moral (Nou Eixample). Foto: Joanna Chichelnitzky

Barcelona Restauración y la capitalidad europea

El tramo final del encuentro sirvió para hablar de la restauración, uno de los grandes pilares del comercio barcelonés. Al respecto, el nacimiento, hace pocos meses, de Barcelona Restauració, que tiene Salva Vendrell al frente, ha sido muy bien recibido por los ejes comerciales. “En nuestro eje, Nou Eixample, el 52% es restauración. Ahora podremos hacer mucho trabajo, porque la gente del Gremio de Restauración no daba lo que se pedía. Nosotros tenemos un restaurador de proximidad que compra en el barrio”, afirmó Moral.

Y, por último, la cita no podía cerrarse sin hablar de la gran noticia que supuso hace pocas semanas el nombramiento de Barcelona como Capital Europea del Comercio de Proximidad. “Es una gran noticia y hay que conseguir que todo el mundo esté orgulloso”, dijo Arias. “Y que lo sepa todo el mundo”, añadió Moratones, que reclamó que también sirva para hacer valer aquella “marca Barcelona” que va ligada a la particularidad del comercio barcelonés. “Si la marca Barcelona gana, el comercio también ganará”, añadió Llobet. “Ha costado, pero lo hemos conseguido”, remataba Pròsper Puig, el presidente de Barcelona Comerç, desde la primera fila del público.

Ahora sólo queda ejercer esta capitalidad y proyectar, más allá de los retos y del futuro que planteaba el encuentro de ayer, que la Barcelona del pequeño comercio tiene un tejido fuerte que sigue al pie del cañón.



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