Educar a los más pequeños en la igualdad y fomentar el espíritu crítico: “Desde las escuelas se puede hacer mucha pedagogía”


La Escola Heura, en el barrio de Horta de Barcelona, ​​aplica la perspectiva de género y la igualdad de oportunidades de forma “transversal” en todas las actividades y espacios. Así lo explica Anna Bosch, maestra de educación física y también secretaria del centro. Lo hacen a través de la lectura o el deporte pero también en las tareas que hay que realizar para cuidar la escuela, en el uso del lenguaje o la forma de organizar equipos.

“Desde las escuelas se puede hacer mucha pedagogía en este sentido”, afirma. Por ejemplo, esta semana, que se celebra el 8M, el alumnado de tercero de primaria, de 8 y 9 años, ha participado en la consulta y lectura de libros que forman parte de una maleta pedagógica sobre la identidad de género y la educación afectivosexual.

Bosch defiende que la escuela tiene un papel “esencial” a la hora de educar a los alumnos en la igualdad ya desde pequeños. “Aquí estamos acostumbrados a que desde I3 ya intentemos fomentar un tipo de lenguaje que sea el máximo inclusivo posible y el máximo de igualitario, pero no sólo a nivel de lenguaje”, comenta.

Así, subraya que desde las aulas se puede fomentar “el espíritu crítico” para que los estudiantes vayan construyendo su opinión. “Son aprendizajes que en algún momento deben aflorar”, remarca haciendo énfasis en que hay que trabajarlo y ofrecer modelos “que sean ricos para ellos”. “Si desde las escuelas ya se trabaja desde la igualdad, es una mochila que se va llenando”, asegura.

Por otro lado, el centro señala que la Asociación de Familias de Alumnos (AFA) tiene una comisión feminista “fuerza activa”, que participa con la escuela y que a menudo propone y subvenciona alguna actividad relacionada con la identidad y la igualdad de género.

Una mirada “transversal”

De acuerdo con Bosch, la igualdad y la perspectiva de género está integrados en el día a día de la escuela y “no sólo la semana de la Mujer”, si bien aprovechando el 8M sí que se organizan actividades que le dan “importancia” y permiten dar a los alumnos el “bagaje” de por qué se celebra ese día.

Sin embargo, más allá de la fecha el centro explica que cuida para que los niños crezcan en un entorno que combate los estereotipos de género: desde trabajar por la igualdad a la hora de elegir los juguetes y de diseñar los espacios de juego simbólico a educación infantil, a la elección de los cuentos y el discurso de los docentes.

Estos días, por ejemplo, Albert Martínez, tutor de tercero de primaria, aprovecha un proyecto que trabajan sobre vivienda para reflexionar con los niños sobre los cuidados del hogar y la importancia de “compartir las tareas” y asumir responsabilidades. “Es muy importante que haya reflexión y debate en torno a cosas cotidianas”, dice.

De hecho, la escuela vela mucho para que la comunidad cuide los espacios y se organizan las tareas por franjas horarias donde todo el mundo colabora. “Es una casa pequeña, y en una casa pequeña es importante que haya orden”, apunta refiriéndose a la escuela. Además, el centro trabaja en equipos “cooperativos”. “Una niña puede ser coordinadora y un niño puede ser sustituto, o al revés”.

También abordan la igualdad desde la educación física, en la programación de las actividades o en las vocaciones de los estudiantes. Por ejemplo, el día de la Mujer y la Ciencia se trabaja a conciencia y la escuela participa en un programa de la UAB que difunde las vocaciones científicas entre niñas y mujeres.

La biblioteca, el corazón de la escuela

Desde el equipo de gestión del centro apuntan que la biblioteca es “el corazón de la escuela”, porque está “bien elegida” y ayuda a compartir con los niños una mirada crítica de la literatura. Ahora, por ejemplo, el centro dispone de dos maletas pedagógicas que les ha dejado el Centro de Recursos Pedagógicos (CRP), un servicio del Departamento de Educación que apoya la actividad pedagógica de los centros y la labor docente del profesorado.

Son dos maletas cargadas de libros que el CRP presta a las escuelas que lo solicitan durante cerca de un mes, cuando éstas aprovechan para trabajar ciertos ámbitos con el alumnado. En este caso, ambas maletas contienen libros relacionados con la educación afectivo-sexual y la identidad de género.

Martínez, que también es el responsable de la biblioteca de la Escola Heura, señala que aprovechando el Día de la Mujer y los proyectos que tienen en marcha organizan actividades en la misma biblioteca. “Que puedan consultar, que puedan aprovechar el rato de lectura y las horas que vienen a la biblioteca para poder hacer conversación literaria, debate o reflexión”, explica.

Según él, a la edad de 8 o 9 años, que es la que tienen los alumnos de los que es tutor, se puede sobre todo empezar a fomentar el espíritu crítico. Aquí, dice, los docentes pueden ser modelos para los alumnos, por lo que es importante cuidar el lenguaje y las acciones, por ejemplo, repartiéndose las tareas. Martínez celebra que se haya puesto la “mirada” en esto en los últimos años y recalca el papel de las escuelas a la hora de “romper estereotipos”.

El juego y el deporte como oportunidades

La maestra de educación física explica que también velan por la inclusión durante los juegos que se llevan a cabo en los ratos de recreo. “Intentamos que haya inclusión y sobre todo que haya oportunidades, para que independientemente del género, todo el mundo tenga la oportunidad de jugar, de practicar el deporte que le apetezca y sobre todo que tengan este bagaje a nivel de experiencia”, relata.

Por otra parte, también aprovechan oportunidades al alcance de la escuela que creen que pueden enriquecer a los niños o aportarles alguna perspectiva diferente. Esta semana, por ejemplo, los docentes han iniciado un proyecto con los alumnos de tercero con un grupo de mujeres mayores que realizan actividad física en el barrio. “Creemos que también es muy enriquecedor para ellos y para ellas, en primer lugar para que conozcan una franja de edad diferente a la que ellos están acostumbrados en su día a día, y que vean que también tenemos puntos en común y que puede enriquecer a todos”, apunta Bosch.

Tanto el colectivo de mujeres se enriquece con el contacto con alumnos, dice, cómo ellos lo hacen de su experiencia. En este caso, la conversación con las mujeres del barrio permitió a los niños conocer cuáles eran los juegos de este grupo de mujeres cuando ellas iban a la escuela y probablemente tenían su edad. “Nos hablaron de los juegos tradicionales y qué tipología de juego utilizaban”, dice Bosch. Esto, además, les permite comparar cómo han evolucionado las cosas desde esa época y la participación de las mujeres en determinados ámbitos.

Otro ejemplo de “oportunidad” que la escuela ha aprovechado es participar en un encuentro de korfbal, un deporte mixto. “Es un deporte coeducativo donde juegan chicos y chicas a la vez en el mismo partido, en el mismo terreno de juego y en el mismo momento”, indica.



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