¿Quieres nadar como los campeones? Hazlo con las aletas


Las aletas de natación refuerzan la musculatura de las piernas porque aumentan la resistencia del pie durante la redada. Además, son perfectas para mejorar tu técnica y conseguir mayor velocidad dentro del agua. Si te estás planteando utilizarlas… Aquí te dejamos una guía ideal para incorporarlas en tu entrenamiento!

¿Te preguntas cómo mejora tu musculatura entrenando con las aletas de natación? ¿En qué estilos pueden utilizarse?… ¿O en qué momento incorporarlas al entrenamiento? Te lo contamos todo en este interesante artículos de nuestro blog de fitness y salud.

¿Por qué las aletas de natación refuerzan tus piernas?

Cuando nadas con aletas, es como si tu pie se alargara; cada puntillo empuja mucha más agua. La resistencia de los pies contra el agua hace el trabajo, así que las piernas deben trabajar más intensamente.

Esta resistencia extra hace que cuádriceps, isquiotibialesglúteos y gemelos se esfuercen más en cada movimiento. Es como si fueran unas pequeñas “pesas” integradas en tu entrenamiento en el agua.

Con el tiempo, este esfuerzo repetido hace que la musculatura se adapte y progrese, ganando fuerza y ​​resistencia específicas para nadar.

Además, si utilizas sobre todo aletas cortas, incrementas el trabajo muscular con muy poco estrés por rodillas y caderas.

Perfecciona tu técnica de natación

El uso de aletas en la piscina puede afinar notablemente la técnica de natación. Fíjate, amplifican la sensación del puntillo y ayudan a entender mejor el rol de las piernas en la propulsión.

El hecho de ofrecer mayor superficie de apoyo, te obliga a mantener un movimiento suave y continuo, evitando golpes bruscos; un trabajo ideal para que mejores la coordinación con el tronco.

También te ayuda a corregir la posición del cuerpo, facilitando la flotación y alineación hidrodinámica. Entonces, cuando finalmente nades sin aletas (ahora te contamos cuándo hacerlo), tendrás una sensación de eficiencia muy grande: un impulso más natural, resultado de una mejor percepción técnica y conciencia corporal.

¿Buscas velocidad en el agua? Entrena con aletas o flippers

Las aletas te ayudan a ganar velocidad principalmente amplificando la propulsión del puntillo: desplazas más volumen de agua por cada redada y generas una pisada mayor con menos esfuerzo, consiguiendo ritmos más elevados.

Las aletas cortas, especialmente, propician una cadencia rápida y un cuerpo más alto en el agua, reduciendo la resistencia. Sin embargo, las aletas largas ofrecen velocidad máxima con potencia muscular alta.

Una mayor velocidad y el aumento de fuerza en las piernas se convierten en la combinación perfecta. Por tanto, haces entrenamientos más eficientes a una velocidad global superior. Si buscas precisión y mejora en entrenamientos en el aguaes recomendable utilizar aletas (o flippers).

Consejos prácticos en los entrenamientos con flippers o aletas

La primera recomendación es que alterne los entrenamientos con flippers y entrenamientos sin utilizarlos. Nuestra propuesta sería que hicieras el calentamiento y la vuelta a la calma sin tus aletas de natación. También te aconsejamos un poco de experiencia a nado, antes de utilizar las aletas en la piscina.

¿Qué nivel de natación debes tener para incorporar las aletas al entrenamiento?

El nivel idóneo para empezar con aletas es que seas capaz de nadar entre veinticinco y cincuenta metros seguidos con una respiración controlada y sin miedo al medio. Es fundamental dominar el empuje en la pared y la flotabilidad básica antes de añadir resistencia.

Al inicio, especialmente, ponte aletas cortas (shortfins)ya que fortalecen las piernas sin cargar excesivamente los tobillos.

El crol, la mariposa y la espalda: los estilos más recomendables

Así es, si bien nadas con el estilo de braza, también puedes incorporar las aletas. Nosotros, en este caso, siempre te recomendamos que intentes perfeccionar cualquiera de los demás estilos de natación: la mariposa, la espalda o el crol.

Las primeras sensaciones son relevantes

Percibir malestar en los tobillos, en las rodillas o en los lumbares podría ser indicativo de una adaptación baja. No te preocupes por nada… Puede estar pasando que has empezado con demasiada intensidad: baja la distancia, reduce la intensidad o revisa la técnica con el monitor de natación.

Un monitor y un centro de fitness de confianza: comienza tu entrenamiento

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