Lo que no se ve, también importa: vivir con fibromialgia y fatiga crónica


Lo que no se ve, también importa:

vivir con fibromialgia y fatiga crónica

Hay dolores que no pueden medirse con ningún termómetro ni ver en ninguna prueba médica. Pero son reales. Persistentes. Invalidantes. Dolores que rompen rutinas, roban proyectos de futuro y desdibujan relaciones afentando para siempre a la vida personal y profesiona de la persona.

Hablemos de la fibromialgia y la síndrome de fatiga crónicados condiciones que afectan a entre un 2% y un 5% de la población, con una incidencia abrumadora en mujeres (hasta el 90%).

La Fibromialgia se caracteriza por un dolor músculo-esquelético generalizado, alteraciones del sueño, fatiga persistente, dificultades cognitivas (“niebla mental”), y una mayor sensibilidad al tacto, al ruido oa la luz entre otras comorbilidades. El Síndrome de Fatiga Crónica, provoca un agotamiento extremo que no mejora con el descanso y empeora después de cualquier esfuerzo físico o mental, acompañado a menudo de mareos, alteraciones inmunológicas y problemas de concentración.

Pero, ¿qué ocurre cuando, además del dolor, la mujer debe luchar por ser escuchada? ¿Por no ser juzgada?

El silencio que más duele no es físico, es social

Más allá de los síntomas, muchas mujeres explican que lo peor es el sentimiento de no ser escuchadas: cuestionadas por profesionales sanitarios, incomprendidas en el trabajo, ignoradas por el entorno familiar. Éste maltrato institucional y socialarraigado en una visión androcéntrica de la medicina, agrava su sufrimiento y las aísla aún más.

Ésta invisibilidad tiene consecuencias: abandonos laborales forzados, roturas familiares, aislamiento social y una pérdida profunda de la autoestima. Cuando la salud falla, pero también te cuestionan, ¿dónde queda la energía por continuar?

Hagamos Camino: cuando el soporte se transforma en fuerza

Ante esta realidad, la Fundación Aredfiel a su misión de promover la autonomía de las mujeres en situación de alta vulnerabilidadno podía permanecer impasible. Hace siete años, nace HACEMOS CAMINOun programa de acompañamiento integral para mujeres diagnosticadas con FM y/o SFC (grados 1 y 2), desde una mirada de justicia social, equidad y género.

FEM CAMINO no es sólo inserción laboral. Es reconstrucción personal.
Es un espacio seguro para compartir, crecer y empoderarse, cuyo impacto llega también a las hijas, a los hijos, a las parejas y familiares de estas mujeres, generando un efecto multiplicador en la comunidad.

Es volver a creer en una misma. Es formarse sin presión, encontrar espacios de comprensión mutua, compartir estrategias de vida y, sí, también volver a conectar con el mundo laboral… pero desde la realidad de cada mujer y construyendo caminos laborales adaptados a cada una.

A través de este programa, cientos de mujeres han recuperado el timón de sus vidasy han transformado sus vidas, no exentas de dificultades, pero llenas de dignidad y esperanza.

Porque en la Fundación Ared creemos que ninguna mujer debería luchar sola contra el dolor, la culpa y la invisibilidad. Por eso, seguimos caminando a su lado.

Más información aquí

Marta Jornet

Referente de Bienestar Emocional y Autoconocimiento – Fundación Ared



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