La compra especulativa de tres fincas de Second House amenaza a las inquilinas con expulsiones – Sindicato de Alquiladoras


Es necesaria una ley contra la compra especulativa que prohíba el flipping y garantice la estabilidad de las inquilinos que viven allí

Las inquilinas de los bloques de la calle Salou 7 (Sants), Cortines 10 (Santa Caterina) y Tapioles 15 (Poble Sec), todas propiedad de Second House SL, se han organizado con el Sindicato de Alquiladoras, el Grupo de Vivienda de Sants y el Sindicato de Barrio del Poble Sec para evitar contratos.

El conflicto con Second House no es un caso aislado sino la expresión de un modelo especulativo que compra fincas enteras con inquilinos dentro intenta expulsarlas y vende los pisos uno a uno a precios hinchados. La empresa está fundada por Elena Hernández de Cabanyes y vinculada a Renta Corporación, y forma parte de un entramado familiar que opera desde hace décadas en el negocio rentista en Barcelona.

Hoy, las inquilinos reclamaron en rueda de prensa la renovación de los contratos de alquiler, denunciaron las malas praxis en la finca de Cortinas donde se están haciendo reformas y advirtieron de la necesidad de aprobar una ley contra las compras especulativas que sea efectiva y proteja a todas las personas que viven de alquiler ante las expulsiones.

Salou 7: la última operación de flipping que pone en riesgo a familias de toda la vida

En Salou 7, Second House compró la finca con ocho viviendas (dos de ellas bajas) en el 2024 sabiendo que vivían familias, algunas con más de 30 y 40 años de arraigo. Un año después, sólo quedan dos contratos en vigor, uno de ellos de renta antigua. De las 7 familias que vivían en la finca desde la compra de Second House, dos se marcharon dejando los pisos vacíos; tres familias se han organizado con el Sindicato y resisten (dos de ellas fuera de contrato y una tercera con un contrato de renta antigua pendiente de subrogación este verano) y otras dos familias, también están en riesgo, una con contrato, el otro sin. De las tres viviendas vacías que quedaron, dos (bajo 1ª y segundo 1ª) ya han sido vendidas sin reforma alguna, y otra (primero 1ª) está vacía y en la venta por 295.000€para reformar. Todas las inquilinas que quedan tienen algo en común: un burofax donde se les comunica que deben irse cuando se les acabe el contrato.

El mensaje de Second House ha sido claro: se va. A Yolanda, una de las inquilinos que vive desde hace 26 años y paga 610 euros le dieron otra opción: “Nos ofrecieron comprar el piso por 240.000 euros sin reformar o marcharse”. Una vieja finca y unos pisos con necesidad de reforma inmediata. Esta semana a Yolanda se le cayó el techo del lavabo.

Lo que Second House está haciendo en la finca de Sants es el conocido flipping: compra, expulsión de inquilinos, venta y grandes beneficios. Sin embargo, las inquilinos lo tienen claro: no se marcharán. Por eso se han organizado con el Sindicato y exigen la renovación inmediata de los contratos y que la propiedad asuma las reparaciones y el mantenimiento de la finca. Hay precedentes de victoria hacia Second House, por eso, hoy en la rueda de prensa estaban algunos de los inquilinos de otras fincas de esta misma propiedad que ya han logrado ganarle la batalla a la especulación.

Tapiolas 15 y Cortinas 10: dos fincas que lograron la renovación de los contratos pero que continúan en lucha

En los bloques de Tapioles 15 y Cortines 10, propiedad de Second House desde 2022, las inquilinos iniciaron una lucha conjunta cuando la propiedad adquirió las fincas y les comunicó que no les renovaría los contratos. Durante más de dos años, con el apoyo del Sindicato, negociaron, realizar acciones de presión y denuncia y finalmente, en diciembre de 2024, lograron la renovación de todos los contratos vencidosimpidiendo la expulsión de 9 familias de las dos fincas.

Pero un año y tres meses después de haber logrado ese pacto, vuelve a haber problemas. En Cortinas, la empresa debe realizar obras estructurales y los informes técnicos indican que hay que realojar a las inquilinas mientras esto ocurra ya que hay que apuntalar la finca entera. La realidad es que la empresa tiene todas las zonas comunes de la finca llenas de puntales, y ha estado presionando a las vecinas en primer lugar, para poder hacer las obras con ellas viviendo y apuntalando sus viviendas por dentro, y después, presionándolas para realojarlas sin aportar la información y documentación necesaria con las características del realojamiento (lugar.

En Tapioles, Rodrigo, vecino que lleva 14 años en el mismo piso, tiene otro problema: “Mi contrato ha finalizado hace un mes y la propiedad no quiere renovarlo. Mientras tanto, mi piso todavía habitado se ha anunciado a la venta por 380.000 €, un precio 100.000€ por encima de”. Él reclama que le renueven el contrato, como hicieron con sus vecinas hace año y medio.

La propuesta de ley contra las compras especulativas no protegería a las inquilinas de Second House

El caso de Second House ejemplifica la necesidad de acabar con las compras especulativas: adquirir edificios enteros con inquilinos dentro, expulsarlos y revenderlos con grandes plusvalías. La paradoja es que la propuesta de ley contra las compras especulativas que se negocia en el Parlament, fruto del pacto PSC-Comuns, no prohíbe prácticas como el flipping inmobiliario ni garantiza la renovación de contratos en caso de compra de un blog entero. Si entrara en vigor hoy mismo, no protegería a las inquilinas de las fincas de Second House.

Las inquilinas de Salou, Tapioles y Cortinas reclaman renovación inmediata de todos los contratos sin subidas, es decir, a precios regulados, y que Second House ejecute las obras de mantenimiento con los realojamientos pertinentes en las inquilinos de Cortines. Asimismo, reivindican una ley realmente efectiva y sin agujeros contra las compras especulativas, que prohíba prácticas como el flipping inmobiliario, garantice contratos automáticos en bloques comprados por fondos y asegure que los pisos sean para vivir y no sólo un activo financiero.

La propuesta presentada por PSC y Comunstal y como denuncia el Sindicato de Alquiladoras, deja rendijas que permitirían a empresas como Second House continuar expulsando inquilinos y revender los pisos a precios hinchados. El texto tiene serias limitaciones que pueden ser agujeros para que la ley no se acabe aplicando y no consiga su objetivo. Es necesario prohibir específicamente el flipping inmobiliario; garantizar que si alguien compra un bloque de pisos entero donde viven inquilinos se les harán nuevos contratos con bajadas de precio y no dejar en manos de cada ayuntamiento decidir si aplicará o no esa limitación y el control de los incumplimientos. Por todo ello, el Sindicato de Inquilinos estamos trabajando para que la propuesta de que se vote en el Parlament sea una ley útio, eficaz y sin agujeros.



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