
Ámbito Prevención impulsa una encuesta sobre violencia institucional
Desde la Fundación Àmbit Prevenció, entidad de Grup ATRA, han realizado una encuesta dirigida a profesionales que acompañan a mujeres supervivientes de violencias sexuales, en el marco del proyecto Cuidándonos: estrategias de autocuidado contra las violencias machistasel cual cuenta con el apoyo de la Diputación de Barcelona. El objetivo: identificar y visibilizar cómo opera la violencia institucional machista y detectar ámbitos de mejora en la atención, la reparación y la coordinación entre servicios.
Han participado 45 profesionalestodas mujeres, mayoritariamente educadoras, trabajadoras sociales y psicólogas, con una larga trayectoria en el acompañamiento a mujeres supervivientes. El 66,7% afirma haber presenciado situaciones de violencia institucional en más del 25% de los casos atendidos, un dato que evidencia que no se trata de hechos puntuales, sino de un problema estructural.
Dónde y cómo se manifiesta la violencia institucional
Según las profesionales, los ámbitos en los que se identifica más violencia institucional son:
- Agentes policiales (73,3%)
- Ámbito sanitario (62,2%)
- Ámbito jurídico (60%)
- Servicios sociales (60%)
- Oficinas de extranjería (44,4%)
Los momentos más críticos son el proceso judicial y el momento de la denunciatanto policial como jurídica, aunque también se identifica violencia institucional en la primera acogida y en la atención previa a la denuncia.
Las formas más habituales de violencia institucional detectadas son la dilatación de los procesos judiciales y la revictimización que conllevan (84,4%), la negligencia o desinformación durante la denuncia (77,8%), las actitudes culpabilizadoras o el abuso verbal por parte de profesionales (68,9%) y la falta de coordinación entre servicios (62,2%).
Factores de riesgo e impacto en las mujeres
El género, el país de origen, el color de piel o fenotipo y la pertenencia al colectivo LGTBI+ son los factores que más influyen en el riesgo de sufrir violencia institucional. Estos datos confirman que los ejes estructurales de desigualdad —machismo, racismo y xenofobia— siguen atravesando la acción institucional.
El impacto en las mujeres es profundo: desconfianza hacia las instituciones (97,8%), retraumatización (93,3%), aumento del malestar emocional (91,1%), abandono de procesos judiciales o terapéuticos (80%) y aislamiento social (75,6%). Las profesionales también señalan graves consecuencias como la autoculpabilización, las autolesiones o la normalización de la violencia.
Una respuesta institucional que condiciona la recuperación
Casi la totalidad de las profesionales (97,8%) considera que la forma en que responden las instituciones influye de forma determinante en el proceso de recuperación de las mujeres supervivientes. Aunque muchos servicios generan espacios percibidos como seguros, la protección efectiva de los derechos no está siempre garantizada.
Propuestas urgentes de transformación
Las participantes reclaman un profundo cambio estructural. Entre las principales propuestas destacan:
- Creación de unidades especializadas de atención 24/7
- Protocolos de atención actualizados y de aplicación obligatoria
- Formación feminista, interseccional y continuada para todos los profesionales
- Coordinación real entre servicios e instituciones
- Simplificación y agilización de los procesos judiciales
- Mecanismos claros de denuncia de la violencia institucional
- Espacios de atención seguros, accesibles y no revictimizadores
Los resultados de la encuesta confirman una realidad conocida pero a menudo silenciada: la violencia institucional no es una excepción, sino una práctica sistémica que agrava el trauma y vulnera derechos. Afrontarla exige revisar de forma valiente las estructuras, las prácticas y los roles de poder, poniendo en el centro la protección, la reparación y la autonomía de las mujeres.