Regresa Can Lluís al Raval


En el calle Cera, en pleno Raval, ha vuelto a abrir Can Luisuno de esos restaurantes que forman parte de la historia del barrio. Después de cuatro años cerrado, el local recupera su actividad manteniendo lo que siempre lo definió: cocina tradicional catalana bien hecha y sin artificios.

Fundado en 1929, Casa de Luis no ha querido reinventarse. La reforma ha sido respectuosa, cuidando los detalles originales. El comedor principal conserva su carácter clásico, con sus paredes revestidas de azulejo verde y ese ambiente que te hace sentir que el tiempo aquí pasa diferente. Las escaleras sean marcando los años que han vivido entre esas paredes.

Regresa Can Lluís al Raval

La misma cocina que la gente echaba de menos

Los nuevos propietarios, Denis y Olga, eran clientes habituales antes del cierre. Cuando tuvieron la oportunidad de quedarse con el restaurante, no dudaron. No querían cambiar el concepto, sino devolverle la vida.

Y lo han conseguido. El restaurante vuelve a llenarse, sobre todo de vecinos y gente de Barcelona que buscaba precisamente esto: platos de siempre, cocinados con calma.

En la carta sean presentes recetas que no necesitan presentación:

  • Pías de cerdo guisados ​​con caracoles
  • Desgajada de bacalao con cebolla de Figueres
  • Albóndigas con sepia y guisantes
  • Cabeza y pata con garbanzos
  • Bacalao con chanfaina y allioli gratinado

También destaca el canelón de pollo asado a la catalana, inspirado en el clásico de Navidad, pero adaptado a la carta habitual.

Sin complicaciones innecesarias. Producto, técnica y tiempo.

Carta equilibrada y postres caseros

Regresa Can Lluís al Raval

Aunque la base es claramente catalana, también incluyen platos como el bistec tartar o el solomillo con salsa Café de París, pensados ​​para quienes buscan algo más clásico dentro de la restauración tradicional.

Los postres son caseros, como corresponde: tarta de queso de la casa y flan cremoso, entre otros. Además cuentan con una selección de vinos y cócteles que acompaña bien la propuesta.

Can Lluís vuelve a ser lo que era: un sitio donde sentarse, comer bien y salir satisfecho. Sin espectáculo, sin prisas y sin necesidad de reinventar nada.












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