4 cosas que hemos aprendido haciendo ALAN, el musical


Hay espectáculos que ocurren.
Y hay espectáculos que pasan por dentro.

Después de hacer ALAN durante años, hemos aprendido algunas cosas. No desde un despacho. Desde el escenario. Desde el silencio del público. Desde las miradas que no sabes muy bien lo que quieren decir, pero sabes que quieren decir algo.

1. El silencio pesa más que los aplausos

Cuando termina la función y nadie habla durante unos segundos.

Este vacío. Este nudo en la garganta colectivo.

Allí está ocurriendo algo de verdad.

2. Los adolescentes no son inútiles (algunos sí, como muchos adultos)

No es ignorancia.

Muchos saben perfectamente que ese comentario duele.
Que esa risa sobra.
Que ese meme es cruel.

Lo saben.

Pero callan. O ríen. O comparten.

Porque quedar fuera del grupo da más miedo que hacer daño a otro.

Y esto es lo que realmente asusta.

3. El teatro todavía puede hacer daño

Y lo decimos como un elogio.

Hacer daño significa remover.
Quiere decir que una frase se te queda rebotando días después.
Quiere decir que sales del teatro un poco descolocado.

No queremos anestesiar a nadie.
Queremos emocionar. Y a veces emocionar incomoda.

4. Esta historia sigue siendo brutalmente vigente

Han pasado 11 años desde la muerte de Alan Montoliu.

Once.

Y en el 2026 seguimos recibiendo noticias de suicidios, de bullying, de discursos de odio en las aulas. Seguimos leyendo comentarios salvajes en las redes. Seguimos escuchando barbaridades dichas con una normalidad estremecedora.

No, una obra de teatro no va a cambiar el mundo.

Ojalá.

Pero si durante 80 minutos conseguimos que tragues saliva.
Si conseguimos que mires diferente a tu hijo, tu alumno o compañero de clase.
Si conseguimos que te repienses si vale la pena decir según qué.

Ya habrá merecido la pena.

Y sí, lo decimos claro:

ALAN no es para todos.

Si buscas algo facilono, rápido, humor de barrio y hacia casa a hacer una cerveza sin haber pensado nada,
ALAN no es para ti.

En ALAN reirás.
Lo pasarás bien.
Pero quizás, después, te atraviesa por dentro.

Y esto incomoda.

Y está bien que incomode.

Porque el teatro, cuando está vivo, no está hecho sólo para entretener.
También está hecho para despertar.

Si crees que el teatro todavía puede remover algo por dentro, quizá sea momento de venir a verlo.

Consulta toda la información y próximas funciones aquí:
👉 https://www.wecolormusic.com/espectáculos/alanelmusical/



Source link