
Sísifos del siglo XXI – Revista Teatro Barcelona
Rubén Montañá y Toni Sansfundadoras de EGOS Teatro —compañía de reconocida y premiada trayectoria—, se llaman también Los Marquesitos. Bajo esta identidad escriben, interpretan y producen sus obras, algo que viven “como una especie de catarsis teatral autoasistida”. Entre sus últimas creaciones se encuentran Baby Boom!un musical que parodia tanto las películas de abducciones extraterrestres como el cine de destape, y Exquisitoun thriller cargado de crítica social y humor negro sobre la posibilidad de vender la propia carne en lonchas a cambio de una cantidad indecente de dinero. Ahora, acompañados en escena por Alexandra Gonzálezestrenan Big Fakeuna comedia de conflicto sobre el suicidio como gran tema ético y filosófico. En este caso, el humor —“sutil, puntualmente surrealista y naturalmente fúnebre”— les ayuda a “endulzar o hacer vibrar los temas serios de los que habla la obra” ya aligerar la contemplación del abismo.

La compañía retrata una sociedad que da la espalda “al favor divino oa la espiritualidad” para depositar todas sus esperanzas en la ciencia, sin tener en cuenta que la tan ansiada inmortalidad podría abocarnos a la “crudeza del aquí y ahora infinito” y, precisamente por eso, aún más trágico. Para escribir la pieza, Montañá y Sans se han nutrido del mito de Sísifo, tal y como lo reformuló Albert Camus —de hecho, subtitulan la pieza como “Los Sísifos modernos”, emulando el gesto de Mary Shelley cono Frankenstein o el moderno Prometeo—, y de otros referentes filosóficos, literarios y cinematográficos, pero también, o sobre todo, de sus propias intuiciones y reflexiones.
Tres personajes al límite y tres modos de enfrentarse al absurdo
Tres personajes solitarios y desesperados —“viven pensando en la muerte, se mueren por vivir y tienen tanto miedo de morir como de seguir viviendo”— vende cómo, debido al entrelazamiento azaroso de sus peripecias, se les concede una tregua o prórroga, digamos existencial, en cuyo transcurso tratarán de “justificar su miedo. Los distintos modos que tienen de afrontar la amenaza del olvido se corresponden con tres posturas diferenciadas e irreconciliables: está quien pretende vencer a la muerte -confiando en la solución que pueda ofrecer la ciencia-, quien aspira a trascenderla -a través del éxito, el legado o la procreación- y quien la acepta, abrazando el absurdo de la existencia para.

La pieza es pródiga en espejismos y giros, y no siempre plantea el suicidio de forma literal: también hay tentativas más simbólicas y otras que son un puro fake. En cualquier caso, para Els Marquesets compartir el dolor y la falta de respuestas en el teatro es la mejor manera de hacer frente a la incertidumbre vital. Con esta obra quieren crear un espacio de comunión con el público donde poder relativizar, con inteligencia y sentido del humor, una inquietud, una angustia constitutivamente humanas.
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