otra forma de acceder a un hogar – Ateneo


Ante las crecientes dificultades para acceder a una vivienda digna, el modelo de vivienda cooperativa en cesión de uso se consolida como una alternativa estable, basada en una idea clave: la vivienda no es un bien de mercado, sino un derecho de uso. Los edificios son propiedad de una cooperativa sin ánimo de lucro, formada por las mismas personas que viven en ella. Esto significa que nadie compra ni vende pisos, ni puede especular con ellos.

¿Cómo se accede?

Las personas que quieren vivir en una vivienda cooperativa se hacen socias de la cooperativa y realizan una aportación inicial retornable, que sirve para hacer posible el proyecto. A partir de ahí, disponen del derecho de uso de una vivienda de forma indefinida, siempre que se mantenga el vínculo con la cooperativa.

Por otra parte, se paga una cuota mensual asequible que no depende del mercado inmobiliario y se mantiene estable a lo largo del tiempo destinada a cubrir los gastos: mantenimiento del edificio, retorno de la financiación y fondos colectivos.

Vida comunitaria y gestión colectiva

Uno de los elementos distintivos de este modelo es la participación activa de las personas socias, ya que las decisiones importantes se toman de forma asamblearia y se promueve la corresponsabilidad en la gestión de los espacios y la convivencia.

Muchos proyectos incorporan espacios comunes como salas polivalentes, lavanderías compartidas o zonas comunitarias, que favorecen la relación vecinal y la ayuda mutua.

Un modelo con vocación de futuro

La vivienda cooperativa en cesión de uso permite garantizar estabilidad residencial a largo plazo, evitar desahucios por motivos económicos y asegurar que las viviendas se mantengan fuera de la especulación de forma permanente.

Cada vez más iniciativas y administraciones ven este modelo como una herramienta clave para ampliar el parque de vivienda asequible e impulsar formas de vida más colectivas, sostenibles y arraigadas en el territorio.

Gisela del Rey Laguía



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