
Mujeres y Cultura: Una Lucha por la visibilidad en la música y el teatro | Espai Jove La Báscula
Con motivo del Día Internacional de las Mujeres, el Espai Jove La Bàscula programó diversas actividades, como el espectáculo El Eco del Silencio de la compañía La Tejida, presentado el 5 de marzo. La obra parte de una pregunta: “En tu condición de mujer, ¿en qué momento te han silenciado y por qué?” A partir de esa reflexión, varias mujeres compartieron testimonios que inspiraron la creación. En escena, dos mujeres se acompañan por romper el silencio, con la fuerza de la sororidad.
En el ámbito musical, el 7 de marzo se celebró un concierto con tres jóvenes cantautoras: Dani Amelotti, Alba Luz y Marta Kaoba. La propuesta quería dar visibilidad a las mujeres en un sector todavía desigual. El rol femenino en la música y el teatro ha estado históricamente condicionado por la invisibilización. Desde La Bàscula se ha querido dar voz a mujeres del sector para recoger sus vivencias y sus reflexiones.
El teatro y el peso del patriarcado

Tejida, especializada en teatro gestual, subraya cómo la mujer ha sido relegada a papeles secundar
is. Muchos personajes femeninos clásicos están ligados a la espera o al sufrimiento, como Ofelia,
que se suicida ante la muerte del último referente masculino. Sin embargo, cada vez más mujeres se hacen un sitio como directoras o dramaturgas.
El teatro también ha sido espacio de resistencia. Desde la compañía explican que se las ha querido despojar de su poder, como Casandra en la mitología. Sin embargo, hoy festivales como el de Payasas del Circ Cric o el Festival Mestiza apuestan por las mujeres y disidencias escénicas.
También reivindican referentes femeninos, desde figuras míticas como Medea hasta creadoras como Pina Bausch o Ariane Mnouchkine. Reclaman mayor visibilidad para mujeres en dirección, escritura y composición, ámbitos aún dominados por hombres.
“Aún queda mucho por hacer”, dicen, pero valoran los avances recientes y animan a las jóvenes creadoras a seguir adelante. También defienden que las artes escénicas deben ser valoradas como un trabajo digno, con derechos laborales, y que la voz de las mujeres es clave para construir narrativas más justas.
Mujeres en la música: una lucha constante

Dani Amelotti denuncia estereotipos de género y cómo las mujeres son juzgadas más severamente por su imagen y actitud. Esto limita las oportunidades y refuerza la desigualdad salarial. También critica la poca presencia de mujeres en roles técnicos como la
producción o la ingeniería de sonido.
Marta Kaoba apunta que “los proyectos liderados por mujeres se programan menos”, ya menudo se presentan como
un subgénero. También lamenta prejuicios que asocian a las cantautoras a estilos más íntimos o dramáticos.
La presión estética es otra barrera. Dani Amelotti dice haber tenido que encajar en modelos hipersexualizados, mientras que Marta Kaoba destaca las exigencias sobre cuerpo, ropa y actitudes femeninas. Estas presiones afectan a la libertad artística y personal.
También existen diferencias de exigencia: a las mujeres se les pide más a nivel físico y técnico, mientras que a los hombres se les permite una mayor relajación. Además, se sigue infravalorando a las mujeres como creadoras.
Kaoba relata situaciones machistas, como haber sido ignorada en jams sólo por ser mujer o haber recibido comentarios cuestionando su capacidad técnica. Estas experiencias evidencian la urgente necesidad de cambio.
Hacia una industria más igualitaria

Tanto Amelotti como Kaoba coinciden en que es necesaria una transformación estructural. Proponen aumentar la presencia femenina en los escenarios, impulsar becas específicas y fomentar la formación en roles técnicos. También reclaman que la paridad sea una práctica constante y no sólo en fechas señaladas como el 8M.
Como concluyen, la lucha por la igualdad en la cultura no es sólo una cuestión de mujeres, sino de toda la sociedad.