
más de 10 restaurantes, mercadillo de artesanía y talleres gastronómicos en el Muelle de la Madera
Barcelona tiene ese radar especial para detectar cuándo el cuerpo pide calle, solo y, sobre todo, comer bien sin demasiadas etiquetas. Con la llegada del buen tiempo, el calendario de la ciudad empieza a llenarse de citas, pero hay una que marca oficialmente el inicio de la temporada de “terraceo” ilustrado y despensas llenas de productos que no encuentras en el súper de debajo de casa. Hablamos del All Those Food Market, que este año ha decidido que el escenario ideal para su despliegue de talento vuelve a ser el Muelle de la Madera.
La cita tendrá lugar el fin de semana del 25 y 26 de abril, transformando el frente marítimo en un aparador de lo que se cuece (literalmente) en los obradores y cocinas más inquietos de la ciudad.
Para esta ocasión, el festival ha querido elevar la apuesta visual contando con un padrino de lujo: el ilustrador Jordi Labanda. Su estilo inconfundible firma el cartel de una edición que promete ser tan estética como sabrosa, manteniendo esa esencia de mercado de proximidad que, pese a haber crecido exponencialmente, no ha perdido el contacto con el productor que te explica con pasión de dónde viene su aceite o cómo ha fermentado su queso.
Un paseo entre formatos urbanos y cuchillos vascos

Aunque el reclamo del comido preparado es potente, el verdadero alma de este evento reside en su mercado de productoras. Es el lugar perfecto para aquellos que disfrutan descubriendo joyas gastronómicas antes de que se pongan de moda en Instagram. En esta edición, el abanico se abre desde la quesería urbana de Pinullet hasta las propuestas de ratafía contemporánea de The Ratpasando por los embutidos de Farrés Boqueria. No se trata sólo de lanzar la bolsa de la compra, sino de entender que tras cada proyecto hay una apuesta por el residuo cero y la artesanía real.
La novedad de este año también se siente en los objetos que rodean a la mesa. Por primera vez, cruzan la península los cuchillos de Xeita Kitchen Tools desde el País Vasco, que convivirán con la cerámica minimalista de Oema Ceramics.
Además, para quienes buscan un consumo más consciente, se estrena un espacio dedicado al upcycling donde se podrán encontrar desde vajillas vintage hasta objetos decorativos creados a partir de botellas de vidrio recicladas, demostrando que la sostenibilidad también puede ser sumamente estética.
La cocina que se mueve y el plan familiar definitivo
Si lo que buscas es meter el dente al momento, la zona de street food vuelve a ser un quién es quién de la restauración barcelonesa. Entre las novedades que debutan en el puerto destacan los tacos de Tope y la cocina de temporada de Aüc, que se suman a números que ya son instituciones en la ciudad como Mantis o la propuesta peruana de Warike. Lo mejor es que la organización ha tomado nota de las necesidades de los que vienen con el carrito del bebé a cuestas, y muchos de los puestos incluirán por primera vez un ‘kids menu’ específico, pensado para que los más pequeños también disfruten del festival más allá de las patatas fritas.
Para arrondar la jornada, la oferta de ocio se diversifica con talleres que van desde la creación de huertos urbanos hasta paseos fotográficos analógicos. Mientras los DJs como Hanakito o Tupinamba ponen la banda sonora, las familias podrán participar en actividades gratuitas para aprender a amasar pan o descubrir los secretos de los formatos suizos. Es, en definitiva, esa mezcla de picnic comunitario, hería de muestras y fiesta mayor que tanto nos gusta y que nos recorda por qué, cuando lega abril, todos los caminos en Barcelona acaban levantando, de una u otra forma, hacia el mar.