
¡La Caseta os desea un buen verano!
Este curso, más de 60 familias han disfrutado del espacio de psicomotricidad de tardes. Desde octubre, hasta marzo cuando tuvimos que cerrar nuestras puertas de forma momentánea, los niños (acompañados de alguien de su familia, o solitos los mayores), llenaron nuestro espacio con experimentaciones diversas con su cuerpo, juegos, encuentros, y mucho placer compartido. Y mientras los vínculos se iban fortaleciendo, y los juegos se iban desarrollando, las emociones se movían y las expresiones se hacían presentes. Y fue realmente bonito poder acompañar todo lo que sucedió en las salas de La Caseta y en cada persona y persona que participó de nuestra propuesta de
psicomotricidad.
En el espacio de adultos, acogimos las inquietudes y deseos de crecer de muchas personas (madres, padres y educadoras) que se acercaron con apertura, disponibilidad, y se entregaron a la experiencia de compartir y reflexionar juntas. Esta apertura permitió un espacio en el que estamos agradecidas de haber podido profundizar y hacer auténticos encuentros entre las personas participantes.
Dimos una charla sobre la necesidad de cuidarnos para poder cuidar, y tratamos en dos talleres algunos temas complicados de la crianza, como son los límites, la agresividad y los conflictos. Y para poder pensar en cómo actuar con los niños, pasamos por nosotros, para ver cuál es nuestra relación con estas temáticas. Y las personas que participaron, nos volvieron que resultaban espacios de crecimiento, ¡y que se habían quedado con ganas de más!
Este curso 2019-2020 también hemos puesto en marcha el proyecto de la Pequeña Caseta con mucha ilusión. En septiembre empezamos las adaptaciones con un grupo reducido de 5 niños al día. La aventura empezó con las familias investigando la sala de madera y el patio. Poco a poco los niños iban construyendo su espacio, el vínculo con las adultas y los adultos iban marchando. Disfrutando de las siestas, de las exploraciones motrices y del material llegamos al invierno. Y en enero algunos niños ampliaron días y otros aparecieron. La pequeña casita fue creciendo con los niños y las adultas. Con la llegada del coronavirus hemos tenido que cerrar el proceso de forma abrupta, pero estamos agradecidas de todo lo que hemos compartido.
La formación de La Caseta la hemos vivido como un sitio donde compartir, crecer y construirnos. todas las adultas hemos ido construyendo un grupo de conocimiento e interacción. Desde el juego, la creación y la escucha propia. ¡Muchas gracias a todas las que lo ha hecho posible!
También hemos gozado de la subvención del Ayuntamiento de Barcelona, la subvención por incorporación de socios y la subvención del SOC de jóvenes en prácticas. Muchas gracias a todas estas entidades que nos apoyamos en la medida en que podéis.
Este curso 2019-2020 hemos continuado con el proyecto de acompañamiento para niños de 2 a 6 años en la Caseta. Como cada año, las adaptaciones marcaron el inicio del curso. Los niños acompañados de sus familias han ido llenando los espacios. Los niños han explorado el entorno y las salas, han establecido vínculos con las personas acompañantes y han descubierto nuevos materiales con los que jugar. También las hemos visto relacionándose con los otros niños y curioseando con las propuestas y estructuras del día a día. Como siempre, la adaptación ha sido un proceso de descubrimiento y vinculación con la Caseta.
Una vez terminada la adaptación, se han ido abriendo nuevos espacios de relación y de exploración entre los niños recién llegados. Como suele ocurrir habitualmente, ha sido un período intenso y lleno de emociones que nos ha ido construyendo como grupo, y por el que estamos muy agradecidas.
Durante el curso, hemos llenado la sala de piedra de juegos y pulsión, de disfraces, barcos pirata, castillos, casas, animales y superheroínas. Entre telas, almohadas y colchones, hemos visto desarrollar historias llenas de vida y crecimiento.
La sala de luz, recogida y cálida, nos ha permitido descubrir nuevos cuentos y leyendas, nos ha dado espacio para construir naves y fortificaciones que han ayudado a los niños a empezar los días desde la calma de la sala. Las creaciones artísticas y la manipulación de materiales ha estado siempre presente en el día a día de la sala, hemos disfrutado de la creatividad en su esplendor!
Las propuestas que hemos ido acompañando a las personas adultas, desde los experimentos, donde hemos jugado con la ciencia, hasta las propuestas de expresión artística (pintura, barro, pasta de sal, etc) han sido muy celebradas y disfrutadas por los niños. La sala polivalente ha sido el espacio que ha acogido a estas propuestas.
Y cómo no, el patio, uno de los espacios más frecuentados de La Caseta. Hemos acompañado a los niños a explorar el mundo de la jardinería, a jugar con los charcos de agua de la lluvia, haciendo agujeros y montañas y conduciendo triciclos y bicicletas.
Ha sido un bonito curso, abruptamente parado por la situación generada por el Covid-19, donde las personas adultas hemos ido creando un grupo de conexión y escucha hacia los niños. También hemos vivido con alegría y profundidad los círculos de familias, donde hemos compartido, familias y acompañantes, diferentes miradas y recursos, con la escucha y el respeto hacia el desarrollo natural de los niños. Nos sentimos muy agradecidas a todas las personas que han hecho posible este curso, desde familias, niños, acompañantes, voluntarias y personal de limpieza. Sin la implicación y el compromiso de todas La Caseta no sería posible.
Y seguimos con la misma ilusión y entusiasmo de cara al próximo curso, que tengáis buen verano!
Equipo de La Caseta, Equipo de Tardes y Equipo de La Pequeña Caseta
