
Alerta por la situación de dejadez y olvido de la formación de adultos
[01/07/2022] Artículo publicado en el Periódico de Catalunya Alerta por la situación de dejadez y olvido de la formación de adultos
https://www.elperiodico.cat/ca/societat/20220701/alerta-situacio-deixadesa-oblit-formacio-13973017

- La Fundación Bofill apresura a Educación a elaborar un «plan de país» en un ámbito clave para combatir la desigualdad
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Un tercio de los catalanes de entre 25 y 65 años tiene un nivel bajo de estudios
El 36,2% de los catalanes de entre 25 y 65 años tiene un nivel bajo de estudios y Cataluña sigue teniendo una elevada tasa deabandono escolar prematurodel 14,8%, por encima de la media del Estado (13,3%) y de la media de la UE (9,9%). Una vía de acceso a la educación para estos colectivos son las escuelas de adultosque ofrecen formación continuada a lo largo de la vida. Pero esta formación, por la que cada vez hay más personas interesadas, se encuentra «fragmentada» y sin los recursos ni la necesaria coordinación y planificación. Es lo que denuncia el informe ‘Nunca es tarde para aprender. Retos y necesidades de la formación durante la etapa adulta’, un estudio que la Fundación Bofill ha presentado este viernes y con el que reclama a las administraciones implicadas (Departamento de Educación y ayuntamientos) una apuesta firme por la formación de adultos, con «más recursosreconocimiento y liderazgo político».
“Es el momento para apostar políticamente por esta formación, que es un instrumento muy potente para luchar contra las desigualdades”, remarca Milena Verrié, autora del informe. Es por eso que Bofill ha pedido al Departamento de Educación que lidere un «plan de país» que integre las redes de centros de formación de adultos y las iniciativas comunitarias y las articule en una «verdadera política de formación a lo largo de la vida».
En estos momentos, en Cataluña, un 13% de la población adulta se está formando. Los ciudadanos con estudios superiores participan en tres ocasiones más en esta formación (15%) que los ciudadanos con estudios básicos (4,5%). Un dato que sirve a Varrié para señalar que «la formación de personas adultas no llega lo suficiente a la gente que más podría beneficiarse».
Procesos rígidos
En los últimos 20 años, los centros oficiales de formación de adultos han aumentado su oferta. Y sin dejar de ofrecer aprendizajes básicos e instrumentales (lectoescritura, catalán, castellano, matemáticas), han impulsado las formaciones secundarias, en las que tienen un peso importante las pruebas de acceso a estudios postobligatorios y superiores. Verrié señala, sin embargo, que la oferta es «bastante homogénea, rígida en los calendarios y procesos de inscripción» y que «hace falta una adaptación mayor a las necesidades laborales y de conciliación» de los posibles alumnos.
El informe apunta la disgregación existente en el sector: «Los centros no están organizados ni se identifican como miembros de un mismo sector». Se refiere a que, aunque el grueso lo forman las escuelas de adultos, también realizan esta actividad las escuelas de nuevas oportunidades, las escuelas comunitarias y entidades de inclusión social, los centros cívicos y entidades impulsadas por las administraciones como la Escuela de la Mujer, Barcelona Activa o el Consorcio para la Normalización Lingüística.
Otro punto débil que el informe señala es que actualmente no existe una formación universitaria específica para ser profesor de escuela de adultos. Estos profesionales (unos 43% son maestros y un 56% tienen titulaciones superiores) se han autoformado para impartir clases a adultos.
Y finalmente, las entidades comunitarias que ofrecen esta formación y que a menudo atienden a la población más vulnerable financian principalmente a través de subvenciones, «situación que las deja en una situación deinestabilidad» y que «hace difícil la planificación». Además, incide Verrié, “tampoco están autorizadas para acreditar las competencias adquiridas” por los alumnos.
Propuestas de actuación
Este panorama, concluye Bofill, evidencia que «Catalunya necesita un plan estratégico que articule todo el sector de la formación de personas adultas para que sirva a la mejora de los niveles formativos de la población». Este plan, propone el estudio, pasaría por integrar todas las entidades vinculadas a la formación de adultos en los órganos donde se toman decisiones sobre esta formación, ya sea en el ámbito catalán como en el municipal. Asimismo, reclaman más recursos y mayor autonomía para que los centros puedan adaptar su oferta a las necesidades de su entorno.
Una tercera propuesta es la creación, por parte de Educación, de la Comisión Catalana de Formación a lo largo de la Vida en la que debería haber representadas administraciones e instituciones. Esta comisión tendría comisiones territoriales que actuarían a nivel local.
Asimismo, el informe plantea poner en marcha un sistema de validación de competencias similar al que rige en el ámbito de la Formación Profesional y un sistema de indicadores común en toda Cataluña por el que se evaluarían las competencias clave. Otro elemento clave sería la creación de un servicio de orientación para la formación a lo largo de su vida. Por último, el informe reclama a los centros de formación mayor flexibilidad organizativa y metodológica, tanto a nivel de inscripciones como de oferta y diversidad de contenidos.
El caso de La Troca de Sants
Algunas entidades han empezado ya a transitar por la vía organizativa que plantea el informe. Es el caso delEscuela Comunitaria de Formación Permanente La Troca, ubicada en Sants (Barcelona). La entidad empezó su etapa en el 2015 para cubrir el vacío que dejó el cierre, en el 2005, de la escuela de adultos pública que existía en el barrio. «Un barrio con 120.000 habitantes carecía de escuela de adultos. Cerró sin apenas repercusión porque es éste un ámbito invisibilizado, con alumnado poco apoderado», remarca Ester Ramosdocente de La Troca y una de las vecinas de Sants impulsores del proyecto.
Este camino lo empezaron coordinándose con su entorno: hablando con todas las entidades y colectivos implicados y haciendo un diagnóstico de las necesidades del barrio que incluyó qué horarios prefería el alumnado –personas con obligaciones laborales y/o familiares– y qué duración debían tener los cursos. Cuando abrieron puertas, lo hicieron, remarca Rams, después de un trabajo en red con todos los agentes del barrio. Desde enero de 2018, 1.900 personas han pasado por las aulas de La Troca. Cada trimestre forma a unas 450 personas.
Su oferta incluye formaciones básicas (catalán, castellano, inglés, lectoescritura, informática inicial y técnicas de búsqueda de empleo) a otras reclamadas por los vecinos, como expresión artística (teatro, audiovisual), educación física (yoga o baile), costura, derechos laborales o conocimiento de los servicios de tu entorno. «Son competencias para la vida, básicas para ser autónomos», señala Rams, quien afirma que hay competencias que le pueden faltar tanto a un titulado como a alguien sin formación. “Formación sobre reparaciones básicas, habilidades como padres y madres, el conocimiento de tus derechos como trabajador o el uso del ordenador son cosas que en un momento concreto pueden venir bien a cualquiera”. El perfil del alumnado es variado, aunque mayoritariamente se puede clasificar en dos tipos: por un lado, población migrada, especialmente joven, y, por otro, población autóctona mayor.
Pendientes de las necesidades
La Troca tiene vocación de ser una escuela de adultos pública. Y así lo ha solicitado en alguna ocasión a Educació. Toda su oferta es gratuita y se financia básicamente con subvenciones de la Generalidad y del Ayuntamiento de Barcelona. “Pero no tenemos un presupuesto consolidado”, lamenta Rams.
Actualmente cuenta con una plantilla de ocho docentes y voluntarios. Los profesores se encargan de las materias más lectivas y los voluntarios de formaciones más prácticas. «Es lo que llamamos la red de intercambio de conocimientos. Todos necesitamos formación y todos tenemos competencias», remarca Rams, que pone el ejemplo de la clase de costura, que la imparte una vecina.
Como recomienda ahora el informe de Bofill, La Troca está «permanentemente» pendiente de lo que necesita el barrio. «Durante la pandemia detectamos que la digitalización dejaba a muchas personas fuera. Había muchos padres y madres que no sabían cómo ayudar a sus hijos con el ordenador, con Moodle o Drive», recuerda. A raíz de esto, organizaron talleres dirigidos a padres y madres. También para realizar trámites ‘online’. Ramos remarca que elanalfabetismo digital no es sólo cosa de ancianos, sino que hay gente relativamente joven, de entre 30 y 40 años, que no sabe utilizar el ordenador.
Oferta de conciliación
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Otro detalle que ya aplican es su flexibilización. Ramos cuestiona la fórmula actual de preinscripción que tiene el Departamento de Educación para los centros públicos, con plazos y cursos rígidos. La Troca ofrece cursos trimestrales. El alumno interesado puede empezar cada trimestre. Además, funcionan con matrícula viva. «Si en un curso hay plazas, y la materia lo permite, el alumno puede incorporarse en ese momento». Opina Ramos, y como ella otras muchas escuelas, que este sistema se adapta mejor al perfil del alumnado. «Son adultos. Muchos trabajan o tienen responsabilidades familiares. La educación no es una prioridad como en niños. Por tanto es importante darles flexibilidad y opciones». Apunta que Educació lo va viendo y que ya ofrece opciones semestrales, y no sólo anuales.
La Troca, como muchos centros de formación de adultos en Barcelona, tiene lista de espera, especialmente para las clases de catalán y castellano. «Hay déficit de inversión», denuncia Ramos, que remarca la importancia de esta formación, especialmente para las personas más vulnerables. «La gente menos formada es la que menos se forma, porque tiene menos oferta y menos recursos. Esto les supone una condena», remarca, que enfatiza que «no solo se condena a esta persona, sino a sus hijos», aludiendo a lo básico que la baja formación de los progenitores es determinante en las posibilidades de sus hijos. “Hace falta mucha inversión, especialmente en los niveles más bajos”, insiste. «No se está apostando por la formación de adultos. Y es muy importante», dice.